Título

WELCOME TO MY TRAVEL VLOG

© 2024 LOS VIAJES DE OSCAR. Travel stories, Photography and Video

ULTIMAS PUBLICACIONES

martes, 9 de noviembre de 2021

SOCOTRA (YEMEN) 2021 october


Una experiencia viajera épica. Memorable e irrepetible.

En Octubre-21 me lancé a una nueva aventura: el archipiélago de Socotra, perteneciente a Yemen, para visitar durante 8D/7N su isla principal, Socotra, volando directo desde Abu Dhabi (EAU).

Algunos a estas alturas habrán oído hablar de Socotra. Muchos subrayan que acoge uno de los hábitats con mayor diversidad biológica del mundo y que ha sido muy poco explorado, ya que no fue hasta 1997 cuando biólogos de Naciones Unidas lo estudiaron por primera vez.

Su aislamiento ha sido clave para que se desarrollen más de 800 especies de plantas (de ellas más de 1/3 son endémicas, es decir, solo se pueden encontrar allí), destacando sobre todas el icónico y milenario Árbol de Sangre de Dragón, en peligro de extinción.

Un 90% de sus reptiles y casi la totalidad de sus caracoles de tierra solo se pueden encontrar de forma natural en Socotra, única isla del mundo donde ningún animal, reptil, planta o ave ha desaparecido en los últimos 100 años.

También se subraya que la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 2008, reconocimiento mundial de su biodiversidad y que debiera permitir mejorar la capacidad local en conservación (plásticos aparte...)

Pero estos "highlights", que a buen seguro harán las delicias de biólogos, naturistas y geólogos, no han sido las principales razones que me llevaron a reservar casi con 5 meses de antelación un viaje a este olvidado paraíso del planeta.

Un viaje complejo, con pocas comodidades y algo caro, aunque puedo decir que ha merecido totalmente el dinero invertido. Otro sueño hecho realidad y mi listón viajero cada vez más alto.
        
Estamos hablando de Yemen, uno de los países más pobres del mundo. Muchos no saben que Yemen cuenta con 105 islas, tanto en el Mar Rojo como en el Mar Arábigo, aunque el archipiélago de Socotra contenga la isla más "conocida".
Mi objetivo era conocer un lugar recóndito que, por lo que he visto allí y llevo leyendo en los últimos meses, puede ponerse de moda: está recibiendo cada vez más turismo... de la mano de tour-operadores locales, y también de nuevos intermediarios turísticos internacionales, que están creciendo como setas.

A unos 240 km al este del Cuerno de África y a 380 km al sur de la Península Arábiga, esta isla, de 135x42 km y superficie similar a Mallorca, me pareció sacada de una película de ciencia ficción. Tiene una atmósfera "primitiva", como de mundo perdido.

Está hoy amenazada por tres peligros muy reales: la presión turística, el cambio climático (es zona de fuertes ciclones) y la delicada inestabilidad geopolítica de la región.

Geográficamente parte de África pero geopolíticamente de Asia, Socotra es un escenario extraterrestre por su imponente naturaleza y un ecosistema brutal; de hecho algunos le llaman “las Galápagos del Océano Índico”. 

Mientras que en el Yemen continental hay extremistas, hambrunas y bombardeos en una guerra civil desde 2014 entre los huzíes (aliados de Irán) y una coalición saudí, los problemas de seguridad en Socotra son hoy muy improbables. La dura violencia en Yemen continental, hasta ahora, nunca se ha extendido a Socotra, que es un destino seguro para el turismo. Así de claro.

No obstante, por su pertenencia a Yemen, comprobarás que la visita está desaconsejada por la mayor parte de paises.

Con un clima cálido, paradisíacas playas de arena blanca, árboles misteriosos, majestuosas montañas de colmillos irregulares y arrecifes de coral, es fácil entender por qué varios textos antiguos sugieren que Socotra es la ubicación original del Jardín del Edén. 

Esta isla "alienígena" ha seducido a grandes aventureros desde Alejandro Magno hasta Marco Polo, quien escribió en el S. XIII que sus pobladores eran los hechiceros más poderosos del mundo.


Durante una semana, sin ningún tipo de lujos, y rodeado permanentemente de muchas y desnutridas cabras y de unos preciosos buitres de cuello dorado, he estado la mayor parte del tiempo sin agua corriente ni electricidad, desconectado, sin cobertura de móvil (tu tarjeta GSM no funciona allí) ni wifi... durmiendo, salvo 2 noches, en tienda de campaña bajo las estrellas. 

Contraté con Rocky Road Travel, agencia europea de la que hablo en el post de “Introducción”, y que está asociada a uno de los mayores tour-operadores locales, I Love Socotra, muy profesionales.

Me moví en 4WD, hice trekkings que cortan el aliento, me adentré en misteriosos bosques de árboles de Sangre de Dragon, nadé en paradisiacas playas desiertas, me bañé en imposibles piscinas y lagos en cañones y montañas, navegué por la costa rodeado de delfines, exploré una grandiosa cueva milenaria y, amaneciendo a las 5am., subí a una duna gigante que descendía directamente a un océano turquesa. Quién da más?.

Llevé 3 balones de futbol, muchos lápices y algo de ropa, que repartí  en diferentes puntos aislados de la isla, siempre de la mano de guía local. Me quedé muy corto. Como siempre, emocionante.

He vuelto con más de 2.000 fotos y videos. Como ya hice en los posts de mis viajes a Irán y a Etiopía, dedicaré espacio para hablar de geopolítica, ámbito que cada vez me interesa más, sobre todo en un lugar tan geoestratégico como Socotra.

Te contaré cosas que muy pocos te dirán sobre Socotra y te daré la información necesaria para entender por qué este lugar es tan especial y único en el mundo, además de algunas claves inéditas sobre este destino tan extraordinario.

Ciertamente, en redes sociales como Instagram o Facebook, veo a veces que se da una imagen de Socotra algo superficial con un, en mi opinión,  "inquietante" enfoque de sol y playa, de la mano de algunos turistas "paracaidistas" y de algunas de las agencias que te llevan allí, que obviamente respeto pero no puedo compartir desde una visión viajera, condicionado por la necesidad de explicar, y comprender, la situación de tensa calma que envuelve a este universo paralelo que es Socotra, un misterioso, frágil y apasionante destino que, desde luego, no creo que sea apto para todos los públicos. 

No hay complejos turísticos, hay pocos baños y no tienes agua corriente fuera de las dos ciudades principales. 

Por lo tanto, debes estar preparado para disfrutar de la acampada (es bastante cómodo) y a hacer trekkings con un aceptable grado de dificultad... salvo excepciones.

Si no te gusta la geopolítica o te desborda la información de este post, siempre puedes saltártela, tirar de "scroll down” e ir directamente a conocer una experiencia viajera abrumadora y única que ha conseguido desenfrenar mi imaginación.


Dividiré este viaje en tres posts diferenciados: se trata de tres experiencias muy distintas en un mismo viaje: Socotra, Abu Dhabi y Atenas.

Aquí dejo los otros links relacionados:

Post: ATENAS Video: VIDEO ATENAS

Post: ABU DHABI Video: VIDEO ABU DHABI

Introducción al viaje: INTRODUCCIÓN AL VIAJE


Dejo aquí un espectacular video de este viaje: VIDEO SOCOTRA

Y ahora cuento ya mi experiencia en Socotra. 


En esta ocasión, para cristalizar de una forma diferente la intensidad de todo lo vivido, he decidido estructurar este post en formato de auto-entrevista, antes de describir los lugares visitados a través del carrusel fotográfico de una isla ha intrigado a viajeros, periodistas y científicos por igual durante décadas.


¿Dónde se puede encontrar información sobre Socotra?

Realmente hay muy pocos blogs de viajes que hablen de experiencias vividas en este lugar tan mágico. Creo que éste puede ser uno de los primeros. Vendrán más. Lo que sí que hay muchos artículos periodísticos que elevan a Socotra a la categoría de destino “inimaginable” con argumentos de biodiversidad y virginidad. 
Por otro lado, las agencias que lo ofrecen como destino (muchas, a sabiendas de la dificultad o larga espera para conseguir plaza), dan en sus webs una pincelada de datos prácticos y básicos sobre Socotra para abrir boca, con fotos muy espectaculares.

Hay una completa guía (imprescindible) de Socotra en inglés, que adquirí en Amazon (24 eur,) de la editorial BRADT que repasa con un sorprendente y agradecido nivel de detalle, la realidad de este archipiélago, con muchas fotos e información útil. 

Contiene un pequeño diccionario inglés/árabe/socotri que me vino de perlas para interactuar con los locales y ganarme aún más su simpatía. Sus dos autoras (una es la propia fundadora de BRADT) estuvieron un tiempo en Socotra recopilando datos y entrevistándose con mucha gente. 

Casi diría que es toda una guía de lectura emocionante. Para soñadores. La primera edición fue publicada en septiembre 2020, en plena pandemia, pero refleja una excelente actualización. Y muy poco ha cambiado desde entonces. En Socotra, el tiempo se ha parado hace mucho.

No lo he leído aún pero hay un libro muy aclamado: Socotra, la Isla de los Genios, y del que reproduzco su sinopsis: 

"Después del éxito alcanzado por Los árabes del mar, Jordi Esteva nos lleva ahora a la isla de Socotra, perdida en el Índico, a casi 400 km de las costas de Arabia. A este lugar mítico, que ha preservado su flora y fauna primordiales, acudieron indios, griegos y árabes del sur durante siglos, atraídos por las preciadas propiedades de las resinas olorosas de los árboles del incienso, de la mirra o de la llamada sangre del dragón. Marco Polo escribió que sus pobladores eran magos y nigromantes, y, según los marinos, en esta isla moraba el ave Roc, mencionada en el segundo viaje de Simbad.

El autor lleva a cabo un apasionante viaje a las montañas del interior. Lo acompañan el nieto del último sultán, derrocado por los comunistas de Adén, el ingenuo y joven Ahmed y varios camelleros. Durante su periplo, alrededor de un fuego, se contarán historias de aves fabulosas, brujas y yins. A medida que asciende hacia los dedos de granito, ocultos por las nubes, se da cuenta de que Socotra acaso sea su último sueño".

También hay un espectacular documental de 1h en blanco y negro sobre este libro, en DVD y en plataformas como Filmin. Es un reportaje grabado en la profundidad de las montañas de Socotra, en una expedición con camellos, lleno de historias y leyendas contadas por socotríes en torno a hogueras. Misticismo y misterio a raudales.


¿Qué te has encontrado allí?

He percibido dos Socotras. Está la isla casi mitológica con sus paisajes marcianos, especies endémicas de plantas y animales e historia sobrenatural. Y la Socotra perteneciente a Yemen, con todos los desafíos asociados al aislamiento y a la dependencia de la ayuda extranjera.

Desde 2014, el Yemen continental se ha visto sacudido por una brutal guerra civil que comenzó cuando la oposición huzí respaldada por Irán derrocó al gobierno y se apoderó de la capital, Saná. 

La intervención liderada por Arabia Saudita, con el respaldo de EAU (Emiratos Árabes Unidos) y los países occidentales, incluidos EE. UU. y Reino Unido, tiene como objetivo restaurar el gobierno de Yemen reconocido internacionalmente. Pero hay un buen “pastel” que es necesario explicar para comprender el por qué de la actual situación de una Socotra como enclave de enorme importancia geoestratégica, en el que EAU juega un papel tan relevante.


¿Cómo definirías a Socotra?

Lo que hace de Socotra un lugar tan precioso y extraordinario es, en el global, su misticismo y asombrosa singularidad. He viajado mucho y nunca me he encontrado nada parecido.

Sin apenas infraestructura turística, me ha parecido un lugar “difícil”, sobrecogedor e inhóspito. 

Se trata de un puñado de islas con paisajes muy impactantes e impresionantes, además de sus árboles bizarros: montañas, lagos, cuevas, ríos, desiertos, piscinas naturales, poblados recónditos, tanques abandonados y paradisíacas playas vírgenes de arena blanca que hacen de esta isla un rincón muy asombroso, especial y único en el mundo. 

En la actualidad, casi 60.000 personas viven en un territorio considerado uno de los puntos más aislados del mundo. Hasta 1999 sólo se podía llegar por barco. 


¿Cómo es Socotra realmente?

Es un lugar imponente y, quizás por no ser fácilmente accesible, cobra aún más valor. Me ha resultado un paraíso natural increíble, pero bajo unas constantes y perceptibles tensiones humanitarias  medioambientales y políticas.

La isla tiene un interior alto, abrupto, cortado por la mano de la naturaleza de tal forma que una enorme grieta la atraviesa.

Los paisajes son asombrosos con la montaña llegando a una costa absolutamente desierta. Hay pocos pueblos, y los pocos que encuentras, le dan la espalda al mar como si no quisieran ver esa maravilla turquesa y cálida que les rodea. Encontré dunas gigantes y enormes cuevas. 

La costa norte es un extenso litoral de kilómetros de playas vírgenes en las que no verás a nadie disfrutando de sus arenas blancas y agua translúcida, impoluta. Alguna barca de pescadores apoyada en la orilla era el único vestigio humano que se veía. 

En el extremo oeste de la costa norte, está tal vez una de las playas más bonitas que he visitado en mi vida, con un mar cuya temperatura ronda, y unas olas que apenas te mecen. 

No escuchaba nada salvo las aves. La sensación de privilegio ha sido abrumadora durante todo el viaje.



¿Qué te movió a proponerte visitar Socotra?

Las imágenes que encontré en internet eran demasiado tentadoras. Socotra me parecía, y es, un diamante en bruto: pura naturaleza, algo espectacular y misterioso.

Con sus icónicos árboles que parecen paraguas volteados del revés y sus buitres egipcios de cabezas doradas. 

Pensé que el ser Patrimonio de la Humanidad ejercería por ello "presión" a la población local en su confrontación diaria con los muchos desafíos que enfrenta la vida en cualquier isla del mundo. Y me encontré con el terrible y muy serio problema del plástico en la isla, apenas hay concienciación... aunque a veces se hacen batidas de limpieza.

Compré la guía de BRADT sobre Socotra y me engorilé como pocas veces....


Pero un lugar lejano o aislado no es necesariamente sinónimo de garantía de satisfacción viajera…

Claro, yo siempre lo digo. Pero fíjate. Se cree que las tribus árabes del sur fueron las primeras que visitaron el archipiélago en el 1 milenio adC. Siete siglos después llegaron los griegos y después también vivieron indios. En 1507, los portugueses intentaron apoderarse sin éxito de la isla y, desde finales de 1886 hasta 1967, el archipiélago de Socotra formó parte del protectorado británico. 

Todo esto ya, marca una personalidad, con un mestizaje brutal y abandonado a su suerte.

El prolongado aislamiento geológico del archipiélago, sumado al intenso calor y a la falta de agua, se han combinado para dar lugar a una extraña flora muy vulnerable a los cambios y en peligro de extinción. Precisamente ese aislamiento se apoderó de Socotra y el paso del tiempo, junto a un clima especialmente riguroso para la vida, se encargó del resto. 

El resultado es un espacio único, con unas características tan singulares que no se repiten en ningún otro punto de la Tierra. En este paradisíaco lugar, la naturaleza cobra vida a través de un sinfín de especies únicas en el mundo: dicen que acoge uno de los hábitats con mayor diversidad biológica del planeta. Y ha sido muy poco explorado. 

Pero es que además, todo esto se combina a la perfección con unos paisajes realmente maravillosos, marcados por la cadena montañosa de Jabal Haggeher, que alcanza 1526m, y por áridas mesetas y llanuras costeras, que en el norte se convierten en playas y dunas de fina arena blanca. 

El conjunto es ciertamente apoteósico, y en solo algunos aspectos me recordó quizás a Madagascar… y a veces también a Seychelles… por cierto, ambos en el Océano Índico y no tan lejanos. Socotra es sin duda un destino complejo y caro de alcanzar pero ofrece un crisol de maravillas naturales que la hacen única en el planeta. 

Pero todo ello no tiene precio: ha sido sin duda uno de los viajes de expedición más interesantes que he hecho hasta ahora, acercándome a un edén primitivo en una experiencia viajera insólita que ha sido muy potente y absolutamente diferente. 
Creo que quizás nada se parezca a Socotra. La sensación interior de estar en un lugar muy aislado del mundo ha sido palpable en todo el viaje. 
Además, el cambio climático está suponiendo una amenaza importante para la estabilidad de sus ecosistemas: muchas especies están en peligro de extinción, lo que convierte a esta zona en una de las más frágiles del planeta.

En el caso de Socotra, el nivel de aislamiento va a la par del de autenticidad. 100% de la mano. Porque es su innegable singularidad (geopolítica, social, natural, virginidad,...) la que le da ese golpe de autenticidad soportado por su aislamiento y por la, de momento, escasa influencia occidental.

Socotra es un destino muy poco o nada convencional y, más que crear escuela viajera pienso que la consolida: a priori no es para cualquiera. Viendo el perfil viajero de los integrantes de mi grupo, creo que en general respondía a gente "muy viajada". Por ello resultó muy significativo comprobar el nivel de "sorpresa" y de gran satisfacción de todos paladeando con calma las experiencias vividas en Socotra, un destino de altísimo valor viajero. Ha sido uno de los 5 mejores destinos que he visitado hasta ahora. Y de los más exclusivos.



Y todo esto, ¿sin turistas?

Todos los paisajes de Socotra parecen sacados de una película fantástica, es un paraíso escondido, pero esto no es de extrañar porque 2/3 de sus plantas son endémicas y no crecen en ningún otro lugar del mundo. 

La loca belleza de una naturaleza completamente desconocida para mí me resultó muy cautivadora por su originalidad. Playas interminables dan paso a mesetas de piedra caliza, convirtiéndose en cuevas y montañas. 
Algo incuestionable: lo más importante, casi definitivo, es que Socotra es uno de los pocos lugares del mundo que no se ha visto afectado por la globalización y el turismo de masas. De momento.

Una ubicación remota y un impacto humano relativamente bajo han mantenido los ecosistemas de la isla en un estado notablemente bueno, uno de los hábitats insulares más importantes y mejor conservados del mundo: es un "Arca de Noé" donde la flora y fauna antiguas, así como una cultura y tradiciones únicas, han sobrevivido hasta el día de hoy. 
No sé si podría decir lo mismo de otros lugares del mundo que he visitado hasta ahora… y son 57 países.

Navegar para explorar las remotas islas periféricas de Abd Al Kuri, Samhah y Darsah, a 105 km de la costa de la isla principal de Socotra, no parece muy aconsejable salvo en estancias prolongadas. Es caro y poco seguro... con todo lo que hay por hacer en la isla principal.


Pero a veces hay destinos que están algo o bastante sobrevalorados…

Suele pasar. Cada uno cuenta lo que quiere. En el caso de Socotra es cierto que en redes sociales a veces se leen comentarios que elevan esta isla a una categoría superlativa con adjetivos, en mi opinión, casi incluso "de efecto llamada", y puede ser por diferencias culturales, por intereses económicos o también por un criterio honesto. 

Pero es normal. Yo mismo hablaré muy bien de Socotra. 

Otra cosa es la credibilidad, y ese es otro asunto no menor. 

En general hay que leer siempre entre líneas y es importante ver quién es el emisor de los comentarios... pero si has viajado lo suficiente por el mundo, cuentas con una perspectiva más desapasionada, más equilibrada y realista, lo que te ayuda a gestionar la expectativa en un destino y a evitar sentir que te han dado gato por liebre.

Por ejemplo, y sin negar el mérito, apoyarse en exceso en que Socotra fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008 no debe hacer olvidar que hay MUCHOS lugares en el mundo en similar situación. 

U obviar que el famoso e icónico Árbol de "Sangre de Dragón" existe también en otras partes del mundo (sin ir más lejos, en Tenerife, España). Lo mismo con las paradisíacas playas de Socotra....

Desde una perspectiva "local", la tendencia suele ser siempre a sobrevalorar (p.e. un venezolano que no ha salido nunca o poco de Venezuela, te dirá que Los Roques es el sitio más bonito del mundo y que tienes que ir a verlo...) y, aunque realmente al final todo es cuestión de gustos,  una sobrevaloración injustificada es también a veces una tentación de quienes han viajado poco, pero también de una estrategia comercial.

Porque luego están los destinos que no ofrecen dudas a nadie (pienso p.e. en Australia, Nueva Zelanda, Islandia, Myanmar,...) que son muy rompedores se mire como se mire y en general siempre cumplirán con las expectativas de cualquiera.

Reconozco que inicialmente estaba algo incrédulo y confundido por algunos enfoques (de sol y playa) sobre Socotra en redes sociales, pero enseguida me di cuenta del absoluto privilegio de estar allí. Me he vuelto con excelentes sensaciones. Socotra no es de este mundo. 

Comprobé cómo sus habitantes han podido subsistir habiendo estado tan aislados durante siglos. Cuentan con un idioma muy extraño y único (el socotri) y una cultura y creencias centenarias a las que el impacto de un turismo no responsable podría dañar irreparablemente

Un lugar fascinante con una extraordinaria biodiversidad, única en el mundo, hoy en grave peligro por el cambio climático. Hasta hace pocos años, las incursiones ocasionales de piratas somalíes y algunos tanques soviéticos oxidados y sin usar eran, para los socotríes, casi los únicos recordatorios del mundo que se encontraba más allá del océano. 

Allí hay muy pocos televisores y apenas wi-fi; lejos de la contaminación lumínica urbana, los cielos despejados y oscuros de Socotra ofrecían una excelente observación nocturna de las estrellas, como en pocas islas he visto, quizás Aitutaki en Cook, o Nosy Iranja en Madagascar.


¿Cuándo es la mejor época para viajar a Socotra?

Socotra tiene un clima desértico tropical con una temperatura media anual superior a 25º. De octubre a febrero, las condiciones climáticas son muy agradables con una temperatura en torno a 28º

El período más cálido del año comienza en marzo y termina en mayo. Esta época ofrece temperaturas superiores a 35º, mar en calma y muy buena visibilidad.

Pero durante la temporada de monzones (de mayo a septiembre), las fuertes lluvias caen principalmente tierra adentro y en el Norte de la isla, mientras que Este y Sur permanecen secos. 

El monzón trae fuertes vientos que obligan a los lugareños a abandonar sus casas en la costa y trasladarse temporalmente hacia el interior.

Los vuelos se suelen cancelar y Socotra queda prácticamente aislada, dependiendo de irregulares buques de mercancías… y ha habido numerosos naufragios en esa época.







¿Qué tal es la gente local?

Tienen orgullo de ser yemenís. Salvo los guías, casi nadie habla inglés. Aunque algo reservada, es muy amigable con los visitantes. Me pareció amable, servicial, sonriente e increíblemente hospitalaria. Siempre saludan entusiastas y muy afectuosos por la carretera o en las aldeas. Los turistas aún somos “novedad”. 

Leí que los socotríes tienen fama en el arte de lo oculto y les encantan las historias de misterio. Desde luego, parecen vivir ajenos al tiempo y conservan tradiciones preislámicas. 

Socotra está habitado por unas 60.000 personas (posiblemente la mitad del nº de cabras que hay en la isla). Hay mucha pobreza, pero no hay hambruna. Muchos socotríes viven todavía sin electricidad, agua corriente o carreteras pavimentadas. 

Dispersos en unas 600 aldeas, pero principalmente en la costa norte, en la ciudad principal de Hadibo y la segunda más grande, Qalansiyah, todavía dependen principalmente de actividades de subsistencia como la pesca, palmeras que producen dátiles, cría de cabras y de pequeños intercambios comerciales. 
Su gran mestizaje es debido a que son descendientes de árabes, indios, etíopes, griegos, portugueses, somalíes y británicos. Tienen su propio idioma, el Socotri, que pertenece a un antiguo grupo semítico de idiomas.
A veces ví que los hombres se saludaban frotándose mutuamente 2-3 veces la nariz: era el saludo popular socotrí. Curioso.




En general, ¿cómo es la sociedad?

Aunque son tolerantes con los turistas, es una sociedad muy conservadora. En cuanto a las mujeres, me impresionó la radicalidad de su vestimenta y actitud huidiza con el visitante. Es significativo.

Ni hiyab ni chador: en Socotra, desde que son adolescentes, van con niqab, que es un conjunto de color negro: un amplio tocado para cabeza y cuello, un velo que recorre la cara de oreja a oreja y tapa la nariz y la boca dejando al descubierto solo una fina franja para los ojos, y una amplia túnica hasta los pies y con guantes para ocultar sus manos. 

Pero ojo, tanto el burka como el niqab no tienen nada que ver con el Corán ni con el Islam: se trata de vestimentas ligadas a tradiciones tribales y a costumbres culturales. Iban con los ojos pintados y saludaban siempre con la mano. Salvo en la capital, veías muy pocas mujeres. Eso sí, no debes de fotografiarlas sin permiso. Evitan interactuar con extranjeros y no pueden comer en los restaurantes locales. De hecho muchas niñas ya se negaban a ser fotografiadas, sin una interacción previa. 


Por el contrario, los hombres adultos pero sobre todo los niños, muy juguetones y curiosos, no solo no les importaba ser fotografiados… sino que te lo pedían ellos a ti. Nadie te pide dinero.

El tenso panorama provocado por la guerra civil de Yemen ha sumido a sus habitantes en una situación muy difícil. Algunos locales, pese a mostrar su orgullo minimizando u obviando sus carencias, está totalmente sometida a un férreo aislamiento y una tensión sostenida, al mismo tiempo que se está poniendo en jaque la protección ambiental del archipiélago.
No me pareció muy verosímil la propiedad privada de gente local respecto a los 4x4 que usábamos o incluso nuestro hotel de la 1ª y última noche. 

Pienso que la mano de EAU, como gobierno o a través de empresarios emiratíes, está detrás financiando o prestando este tipo de apoyo/infraestructuras a operadores locales (o incluso asociados a ellos) para partir de bases mínimas con que atender el incipiente turismo.

Muchos de sus residentes nunca han visto un perro: no hay ni un solo perro en Socotra. La gente suele casarse entre primos, porque de esa manera la dote debida al padre de la novia es menor.

Una gran parte de su población nunca ha abanado la isla... algunos nunca han dejado su pueblo.

En Socotra todo se hace de acuerdo con las costumbres y tradiciones transmitidas a través de generaciones, basadas en las enseñanzas y los principios del Islam.

Por otro lado, me llamó la atención la situación de la construcción en la isla. Mucho está "a medias". La escasez de materiales (que habrían de llegarles desde Yemen por barco) dificulta la conclusión de muchas obras. 

Es muy normal ver pequeñas aldeas desiertas con casas de ladrillo a las que a muchas les falta el tejado… que dejan siempre para el final. Hay mucha construcción abandonada o con esa apariencia.



También eran sorprendentes muchas de las puertas exteriores que veías en algunas casas, pintadas de colores. Artesanales y preciosas.

  

Por último, debo hablar del Qat (o khat o gat), una planta de hoja ligeramente estimulante que cuando se mastica produce una euforia leve, similar a la anfetamina. A media tarde, en todo Yemen continental, así como en Etiopía, Somalia, Djibouti, Kenia y Socotra, muchos hombres, algunas mujeres también, dejan de hacer lo que están haciendo para comenzar la sesión de qat de la tarde. 

Muchos dentro de Socotra creen que qat los hace más productivos y lo han aceptado como una parte diaria de la vida. De hecho la mayor parte del suministro de agua en Yemen se está agotando rápidamente para mantener fértiles las granjas de qat, y las granjas de hortalizas y café están siendo destruidas y reemplazadas por el qat más rentable. 

Yo la mastiqué varias veces en Etiopía, sobre todo en Harar, casi frontera con Somalia. Sin más, me mareó un poco y tuve algo de diarrea...








¿Qué nos cuentas del famoso "icono" de Socotra?

A este lugar bizarro, llegaron durante siglos indios, griegos y árabes, interesados en comerciar con la savia de algunos árboles de Socotra, en especial la del llamado “Sangre de Dragon”, que en realidad es una planta arborescente. Sus hojas aparecen solamente en las puntas de sus ramas más jóvenes y apuntan todas hacia el cielo. Muy bonito y raro a la vez.

Todo un icono de Socotra, de extraordinaria y extraña belleza, tiene forma de paraguas invertido. Es un árbol muy seductor, que te transporta a otro planeta. Estos árboles existen al menos desde hace 10 millones de años.


Rodeado de mitos, hay una antigua leyenda india que habla de que hace muchos siglos en la isla de Socotra vivía un dragón sediento de sangre que atacaba a los elefantes y bebía su sangre. Pero un día, un elefante viejo y fuerte cayó sobre el dragón y lo aplastó. Su sangre se mezcló y humedeció la tierra alrededor. Así, crecieron estos extraños árboles, llamados Dracaena Cinnabari, endémicos de Socotra. Cuando se corta el tronco, emerge una savia resinosa roja que llaman "Sangre de Dragón". 
Una vez recolectada, la resina se tritura, se calienta y se hace un jarabe casi negro: se usa para tratar heridas de la piel, llagas de la boca, como desinfectante, agente coagulante (lo usan tras los partos), como infusión y como tinte. Pude ver cómo la extraen y, de hecho, compré una bolsita con esta resina roja cristalizada.

Me impresionó que, al parecer, ningún experto biólogo aún consiga saber hoy con fiabilidad la edad de estos árboles (que en sus troncos no forman “anillos”), pero que sitúan entre 1000 y 2000 años para los más grandes, aunque se fantasea con hasta 6.000 años. Algunos eran gigantes, pueden alcanzar hasta 12m de altura

Las tormentas cada vez más intensas diezman estos árboles y las cabras (hay miles) devoran los ejemplares más jóvenes. Finalmente, y también por la sequía, todo Socotra es un ecosistema frágil, único, y amenazado. 

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) ha clasificado el Dracaena cinnabari como especie “vulnerable” y la ha inluido en su Lista Roja de Especies Amenazadas. Según un estudio basado en fotografía aérea, su población ha disminuido un 78% entre 1956 y 2017.

Pude visitar algunos “viveros” vallados donde crecen pequeños árboles de Sangre de Dragón, protegidos así de cabras y ovejas. No se parecen en nada a los adultos y algunos, con tan solo medio metro de altura, tenían ya 20 años de edad. Impresionante.

Hay en el mundo (y esto no se dice) otras variedades endémicas similares al Dracaena Cinnabari de Socotra: Draco (Madeira, Azores, Canarias y Cabo Verde), Ombet (Egipto, Sudán), Schizantha (Somalia, Djibuti), Ajgal (Marruecos) y Serrulata (Arabia Saudí, Yemen, Omán). Pero en estos lugares, este árbol no parece estar tan amenazado por el clima.

Y luego está también en Socotra el Dendrosicyos socotrana, otro ejemplo de lo singular que es la naturaleza en la isla.
Conocido como el “árbol pepino” o “ árbol botella”, que habita los acantilados y las colinas de las montañas, parecen patas de elefante con flores rosadas en la parte superior, algo así como un baobab enano. 

Crecen casi en la misma roca, es algo sorprendente y extraordinario.


¿Cómo va evolucionando su aislamiento?

El conflicto en Yemen, su clima árido y semiárido tropical monzónico hace de Socotra una zona muy difícil de acceder… y de habitar. Como dije, su aislamiento es debido a que, prácticamente, hasta 1999 había demasiadas complicaciones para llegar a ella por los monzones, y solo se podía acceder en barco. Todo esto se palió en julio de ese año, cuando las autoridades construyeron un pequeño aeropuerto, que ha tenido que ser reconstruido varias veces como consecuencia de los terribles ciclones. 

Hoy solo se recibe 1 vuelo semanal, los lunes, con Air Arabia (desde Abu Dhabi, que comenzó en abril-21). Hay o había otro con Yemenia (desde El Cairo, con escala en Yemen), aunque no siempre opera y la escala requería cambio de ciudad en Yemen, lo cual muchos desaconsejan.


¿Es un destino seguro?

Creo que la seguridad en Socotra tiene más que ver con mantenerse hidratado, prevenir enfermedades alimentarias y tener cuidado durante las caminatas, ya que muchas de las rocas y montañas son afiladas y dentadas. 

Socotra es un lugar ideal para practicar trekking, que te permite ver la flora y fauna más interesante de la isla y explorar las áreas más inaccesibles.

Le presencia militar se reducía al aeropuerto y a algún punto de control muy puntual...



¿Y qué pasa con la actual guerra civil en el Yemen continental?

Socotra está al margen... aunque no del todo. La ONU considera que la guerra civil de Yemen es la peor crisis humanitaria del mundo. Cerca de 24 mill. de personas (80% de la población) necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir y más de 16 mill. sufren inseguridad alimentaria y desnutrición, especialmente los niños. Al brote cólera de 2016, se sumó el Covid… 

El uso indiscriminado de la violencia contra la población yemení continental, especialmente los bombardeos aéreos de la coalición saudí sobre zonas con población civil, es una de las principales denuncias de Amnistía Internacional; desde el inicio de la guerra, más de 100.000 personas han sido asesinadas y otras 130.000 han muerto por "causas indirectas" (escasez de alimentos y crisis sanitarias).


Muy en resumen, en 2011, y parecido a lo que pasó en Túnez, Libia o Siria, en Yemen hubo una revuelta popular que forzó la dimisión del presidente Saleh, en el poder durante 21 años. Su vicepresidente Hadi le relevó en 2014 y hoy es a quien la ONU reconoce como máximo mandatario de Yemen. Pero una parte de la población no le aceptó y surgieron entonces varios grupos armados que le disputan el poder... y también se enfrentan entre ellos. Un buen lío.

Me llamó la atención que el vuelo de Abu Dhabi a Socotra, en vez de ir “recto”, no sobrevolase el espacio aéreo de Yemen… dio un rodeo y fuimos por encima de Omán, lo vi en las pantallas del avión.

Esta es la complicada situación (actualizada a enero-22): 


Los rebeldes huzíes que derrocaron en 2015 al gobierno de Yemen continúan avanzando. Por el momento, ya se han acercado a Shabwa, lo que les ha permitido asediar la cercana ciudad de Marib, cuya gobernación han rodeado. Se trata de otra ciudad de Yemen rica en gas y petróleo, próxima a Al-Bayda, cuyo control les pertenece. Los combatientes tribales progubernamentales toman posiciones en una zona desértica al sureste de Marib, Yemen.

Son lugares estratégicos, por lo que tomar dichas ciudades haría que la guerra estuviera a su favor, pues supondría una victoria no sólo militar, sino que también a nivel económico. Mientras tanto, los apoyos del presidente yemení reconocido internacionalmente, Abed Rabbo Mansour Hadi, van cayendo.
Sin embargo, una victoria militar y económica no traería consigo el final de la guerra. Por el momento, las facciones anti-hutíes continúan su lucha en los pequeños bastiones que todavía quedan repartidos por el país, como los separatistas del sur de Yemen, que cuentan con el respaldo de Emiratos Árabes Unidos.


Y esto cómo afecta a Socotra... que pertenece a Yemen

Trataré de explicarlo: 

Por un lado hay un partido político y movimiento paramilitar (Consejo de Transición del Sur) que busca la independencia de los territorios del sur de Yemen que, antes de la unificación de 1990, conformaban su propio país (Yemen del Sur). Están apoyados por Arabia Saudí y EAU.
Por otro lado están los huzíes: musulmanes chiítas que llevaron a cabo el golpe de estado de 2014 para devolver el poder al expresidente Saleh. Apoyados por Irán.


En marzo de 2015 Arabia Saudita, junto a EAU y apoyados por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, comenzaron a lanzar ataques aéreos en Yemen, con el objetivo de acabar con los guerrilleros huzíes, y dar apoyo así al gobierno de Hadi. Pero aquella intervención, muy denunciada por muchos, fue fracasando y desde entonces Yemen está sumido en un conflicto permanente, al que se suman ataques puntuales de Al Qaeda y Estado Islámico.

De esta forma, Yemen se ha convertido en una particular guerra entre las dos principales potencias de Oriente Medio: Arabia Saudí, país de mayoría sunita, e Irán, de mayoría chiita. Estas dos ramas de la religión musulmana compiten por extender su influencia y se disputan el poder en varios países de la región.

Y, en Socotra, el efecto ha sido que esas milicias independentistas del Consejo de Transición del Sur, respaldadas por EAU, tomaron el control de la isla en junio 2020. Hasta hoy.


¿Cuál es entonces hoy el papel de Emiratos Árabes Unidos (EAU) en Socotra?

EAU, cada vez más expansivo y “crecido” en política exterior, tendrían evidentes y poderosas razones para estar presentes en Socotra: control del tráfico marítimo en la zona, base de reaprovisionamiento, control de la piratería y de información de Inteligencia militar

Puede que la cautela les esté llevando a explotar turísticamente esta isla tan estratégica de una manera gradual. Su huella comenzó siendo pequeña, pero han usado dinero y religión para tratar de neutralizar las sospechas generalizadas de los socotríes. Hay intenciones ocultas...

Porque aquí en el fondo subyace una "usurpación" de soberanía por parte de EAU quien, con una pequeña base militar en Socotra desde 2015 y aprovechando el desconcierto reinante con la guerra civil en Yemen, y muy de la mano de Arabia Saudita, está impulsando (reactivando desde abril-21) un tímido bombeo de turistas a Socotra.

Pero los socotríes, abandonados por Yemen a su suerte, aún siguen viendo con cierta desconfianza cómo se van completando ambiciosos planes de mejora de infraestructuras pagados por EAU (escuelas, hospitales, carreteras, destruidas por dos fortísimos ciclones en 2015, plantas solares, gasolineras, universidades, red de telefonía, viviendas, un matadero, suministros de agua y un largo etc...): EAU habla de 110 mill. usd invertidos en Socotra desde 2015 hasta hoy, y que desde luego pueden servir para justificar y blanquear sus oscuros intereses en tratar de controlar un enclave tan sumamente estratégico.

Otros paises árabes, como Kuwait o Arabia Saudita, también están ayudando en Socotra de diversas formas.




¿Qué hay que hacer para visitar ahora Socotra?

La mayoría de las nacionalidades necesitan un visado (ha subido de 100 a 150 usd) para visitar a Yemen, incluida Socotra, con 1 mes de de validez. Y ya no es "on arrival" como hace años: se deben tramitar a través de operador turístico yemení con una "invitación".
La agencia con la que contraté el viaje, Rocky Road Travel, se encargó de subcontratar esto con un tour-operador local, y también el vuelo Abu Dhabi - Socotra, que no es posible reservar por internet (solo pueden hacerlo los tour-operadores locales). En el post de “Introducción” a este viaje, hablo de esta agencia.
 
A aquéllos con evidencia de viaje a Israel (incluso si Israel no selló su pasaporte, pero tiene un sello de salida / entrada de la frontera terrestre de un país vecino con Israel) se les negará la entrada a Yemen… y a Socotra?; mmm... aquí hay tomate!.

Había vuelos irregulares y muy caros (1.300 usd) desde El Cairo con Yemenia, aunque con escala y “cambio de ciudad” en Yemen…algo poco recomendable. 

A fecha de hoy, lo más confiable y más económico, es volar a Socotra desde Abu Dhabi (desde marzo-21, un caro vuelo regular semanal de 880 usd todos los lunes a las 10am, en 2h directo con un avión de la emiratí Air Arabia).  Es la única opción.

Cómo se coordina la reserva de estos billetes con la emisión simultánea de  visados de entrada, es todo un misterio administrativo. El gobierno de Yemen está preocupado por otros asuntos y quizás –con alguna contraprestación extra- observando con resignación cómo al menos EAU se preocupa de que Socotra no sufra un aislamiento aún más severo.

En este sentido, resulta obvio que este único vuelo directo semanal de 180 pasajeros, que insisto no es posible contratar por internet y que vuela siempre completo, hace que los turistas que llegan a Socotra un lunes se marchen el lunes siguiente, cuando llegan nuevos grupos de turistas. Si algún turista se queda más días, deberá ser por periodos de 1 semana.

Aunque son aeronaves de Air Arabia las que operan este vuelo en un moderno A320… no es un vuelo regular: en realidad se trata de un chárter en manos de compañías de cargo emiratíes, que son quienes realmente están detrás de este vuelo (de hecho a veces priorizan su transporte de mercancías y dejan en tierra en Abu Dhabi parte de las maletas de pasajeros ya embarcados… con lo que estarías 1 semana entera sin tu equipaje). Esto sucedió la semana anterior a llegar yo. Por ello, por precaución deberías asegurarte de llevar lo esencial en una o dos mochilas en cabina (en teoría max. 10 kg, pero no te lo pesan).

Entiendo que debe de existir algún tipo de acuerdo / complicidad / negocio entre organizan este vuelo (claramente EAU) y los tour-operadores locales que demandan regularmente plazas a muchos meses vista, sin olvidar que entre mayo y septiembre los vuelos se suelen cancelar por los monzones.

Pero es EAU quien, en la medida de que va confirmando las salidas (a semanas o meses vista), va controlando el flujo de turistas, reparte el negocio y va llenando los vuelos distribuyendo los asientos disponibles a los 7-8 tour-operadores locales (con algún tipo de criterio, o quizás de beneficio indirecto), quienes contrarreloj van ofreciendo plazas (con visado y paquetes de 1 semana) en la medida en que se van confirmando vuelos, llenándolos siempre.

Tampoco olvides que son siempre posibles cambios inesperados y cancelaciones en el último momento (no es un vuelo regular y solo despega en lunes), por lo que si planeas un viaje a Socotra, te recomendaría vigilarlo de cerca y tener algún buen plan B en la región por si acaso (como p.e. ir a Omán o a la ex británica, y segura, Somaliland).


¿Podría Socotra llegar a saturarse?

Sí, pero con muchos matices. 

EUA se está apropiando de una baza turística que podría provocar un nivel de cierta saturación en un diminuto destino sin apenas infraestructura turística. 

Todo ello ante la incertidumbre de los socotríes que, durante muchos años abandonados a su suerte, vienen contemplando con recelo cómo cada vez les llegan más turistas de todo el mundo (incluso procedentes de Israel, algo que les enfurece sobremanera) sin que se les consulten los planes de fomento del turismo en su isla.

Se siguen multiplicando los anuncios de vuelos a Socotra (a meses vista) y todos se van llenando). 
Pero siendo honesto y alejado de alarmismos, estamos hablando hoy de solo unos 150 turistas extranjeros por semana llegando casi todos en grupos organizados, algo “manejable”. De momento está controlado. Y aquí no hay “ofertas”.


En mi opinión, si no se ponen más vuelos desde Abu Dhabi es porque realmente Socotra no cuenta con infraestructuras turísticas suficientes, con apenas 4 hoteles: 1 bueno y 2 infames en Hadiboh, y otro en el que estuve yo junto al aeropuerto, que estaba muy limpio y era bueno. Pero en realidad, en Socotra duermes más en tienda de campaña: es lo suyo y lo que vas buscando en una isla así. Por ello, sí tienen capacidad de absorber más turismo, pero fuera de hoteles y comodidades.
Algunas carreteras son terribles, y por supuesto no hay bares, restaurantes ni alojamientos fuera de la capital.


¿Se puede viajar a Socotra por tu cuenta?

Hay en Socotra 7-8 tour-operadores locales que se encargan de gestionar las entradas a la isla, obtener los visados, la reserva de los vuelos, hacer los tours, prepararte los desayunos, comidas y cenas, llevarte en enormes 4x4 (“Toyotas” de 2ª mano), montarte las tiendas de campaña individuales (con colchoneta, almohada, manta y saco) y guiarte por los caminos y las rutas de trekking. 

Muy difícil, no imposible, ir por tu cuenta. No puedes alquilar ni coche ni moto, y muchas carreteras y caminos no están preparados para bicicletas (no ves ni una). Sí funciona la app "Maps.me" si antes te has descargado el napa de Socotra en tu móvil. No hay carteles indicadores en los caminos, ni en las aldeas ni en los cruces. Lo digo para los “valientes”. 

Yo nunca había viajado en grupo organizado (ha sido mi primera vez) y, visto el importe abonado a la agencia (ronda los 1.700 usd) por 8D/7N, me pregunto cuánto costaría ir “solo”, con un 4WD para ti solo, un chofer (ninguno habla inglés), un guía local en inglés… y quizás un cocinero!: la logística de esta exclusividad dispararía el coste a niveles difícilmente asumibles.
También es verdad que el precio que se ofrece por persona, en un grupo, se rebaja sensiblemente en función del nº de integrantes del grupo ya que influye el nº de conductores y de coches necesarios,

Lo que es cierto es que, si te interesa visitar Socotra, debes decidir lo con mucha antelación o tener la suerte de que “entras” en algún vuelo, por alguna cancelación. Lo primero: mostrar tu interés a alguna agencia o tour-operador local. Solicitar una fecha preferida (siempre un lunes, de octubre a mayo) y esperar disponibilidad... o sumarte a una fecha fija con plazas disponibles. Pero éste debe ser el detonante. Y los vuelos se van completando poco a poco.

Ir en un grupo organizado a Socotra posiblemente, además de reducir mucho el coste individual, a los tour-operadores locales les genera menos complejidad y mejor aprovechamiento de sus escasas infraestructuras. Con dinero, todo es posible, pero no creo que merezca la pena ir en solitario.

Es normal estar en "lista de espera" y no poder confirmar rápido en qué fecha exacta (siempre será un lunes) podrás materializar tu reserva. Para ello, has de contactar con alguna agencia (local o internacional)… muy pródigas en redes sociales como Instagram o Facebook donde anuncian regularmente mensajes del tipo: “Nuevas plazas disponibles para Marzo”, “Plazas limitadas para Enero”, “Ultimas plazas para diciembre”, "Tenemos un grupo para Febrero, apúntate". Ellos se encargan de todo: Visado, vuelo desde UAE y organización y logística del viaje en grupo.

Es un goteo permanente ante una demanda hoy muy alta que sobrepasa con mucho lo que Socotra puede admitir… con tan solo un vuelo internacional semanal.



Decías que hay agencias internacionales promoviendo viajes a Socotra…

Efectivamente. Pero no es nada extraño. Este un mercado libre y amplio. Derivado quizás de la detección de una oportunidad de negocio, o incluso de que no es posible saber hoy con certeza si la actual situación de “apertura” del turismo será sostenible en el tiempo, muchas agencias, de todo el mundo, comienzan a moverse rápido, ofreciendo este destino tan exclusivo entre su oferta. Pero en realidad deben de subcontratar con algún tour-operador local, que son quienes tienen en su mano la organización y la logística.

Diré también que me extrañó cuando me dijeron que no hay coordinación entre los tour-operadores locales, por corporativismo o por simple necesidad. Lo que sí tengo claro es que los propietarios de dichos tour-operadores locales deben de estar amasando poco a poco unos suculentos beneficios gracias en definitiva a EAU, que tiene en su mano el grifo del turismo.

Me llamó la atención la llegada de turismo ruso y de Europa del Este que ví. Ciertamente, sobre todo en Instagram, veo que hay bastantes agencias europeas y rusas promocionando este destino. Pero, en general, en la medida en que los feedbacks sean tan buenos y se despejen falsas desconfianzas sobre la seguridad en Socotra, la actual “cola” para viajar allí, desde todas partes del mundo, se está haciendo tan larga que es posible que EAU termine decidiendo poner más vuelos semanales para satisfacer una demanda tan creciente.


¿Cuál crees que es el valor añadido de las agencias?

Es un asunto delicado que incluso está relacionado con los llamados “viajes de autor”, tan de moda últimamente. 
Desde Socotra quizás, por su especiales condiciones de aislamiento, de momento no se cuenta con tanta facilidad de “llegada” a turistas potenciales ni de dibujar, desde sus webs, una oferta de valor que se adapte y responda a las demandas de un tipo de turismo que quizás necesita que un destino tan desconocido como extraordinario le digan que es "seguro" para que les tranquilice. 

Socotra es “novedad” para muchos, y su fama internacional está creciendo a pasos agigantados, no solo por el boca a boca, sino porque la forma en que hoy está siendo presentada en webs y RR.SS. a turistas ávidos de emociones fuera de rutas trilladas, cuenta con el know-how comercial y publicitario de agencias internacionales especializadas. 

Sería necesario que muestren una imagen auténtica de esta asombrosa isla... porque en mi opinión no necesita de aditivos ni de actividades de perfil "occidental". Dormir bajo las estrellas en lugares que nunca te podrías imaginar es ya un reclamo muy potente... que bastaría con envolver bajo una etiqueta de eco-turismo.






Esto puede cambiar pero de momento -mientras los tour-operadores socotríes van aprendiendo con el turismo que reciben regularmente- aceptan y agradecen que haya intermediarios que les bombeen turistas regularmente para hacer masa crítica de feedbacks

Lo decía antes, no puedo obviar (porque a mí me ha pasado)  que puede que, en una primera fase de la evolución turística en Socotra, muchos turistas prefieran contratar directamente con una agencia no socotrí, que quizás se asegure de actualizarte  mejor la información sobre seguridad, vuelos, etc,.. y te puede optimizar el viaje, exigiendo y velando por la calidad que sus clientes esperan, y que por ello pagan un importante sobrecoste...  pero esto sucede desde siempre en muchos viajes organizados a África. Sé de lo que hablo y no polemizaré.

Es cierto que se comienza a ofertar, esto es, a introducir, en Socotra experiencias como pesca, kitesurf, windsurf, kayaks, parapente, girocóptero o diving… de momento puntualmente y no creo que con demasiada aceptación (has de traerte tu propio equipo).  Solo espero que no se terminen viendo motos de agua o parasaling. 

Afortunadamente, y esta es la clave para querer conocer cuanto antes Socotra, en la actualidad la isla está aún muy virgen y perfecta para disfrutar de todo un extraordinario esplendor natural y tranquilo.  Es algo impresionante. A futuro, veremos si esta autenticidad se mantiene. 
Me da la sensación de que ahora mismo hay algunos mirando a Socotra y pensando "¿cómo podría sacar dinero con esta maravilla?".

Lo cierto es que, en general, a casi todos los turistas les llevan a los mismos sitios, que son los lugares más relevantes. En mi caso, también nos llevaron –y resultó evidente por la lejanía o dificultad del acceso- a algunos “rincones secretos”, lo que pudo ser responsabilidad del organizador (Rocky Road Travel), del guía (Abdullah, un crack, buenísimo) o del propio tour-operador local (I Love Socotra), para diferenciar su oferta en la isla.

También es muy posible que a veces adapten los circuitos según la edad de los integrantes del grupo; de hecho a veces mi grupo se dividió para acometer diferentes planes (más y menos exigentes). Hay tour-operadores locales que te ofrecen rutas en camello e incluso trekkings de hasta 6 días.


Tuvimos la suerte de no coincidir, salvo en algún lugar puntual, con ningún otro grupo de turistas, lo cual agradecí sobremanera y puede significar que por suerte sí que existe alguna coordinación entre guías locales para hacer los recorridos evitando coincidir en días o en horas concretas en los mismos lugares.


¿Y qué piensan del turismo los socotríes?

Se debaten entre un mayor desarrollo del turismo, por los ingresos que genera y su efecto económico en las familias de conductores, guías, cocineros, pescadores, dueños de barcas, comerciantes,… pero también bajo la “presión” que les supone el preservar el medioambiente y las extraordinarias condiciones actuales de Socotra, tan virgen. Buscan un equilibrio, pero hay ciertos recelos. 

Tienen pocas noticias del exterior y realmente pienso que no saben muy bien a qué se exponen si la isla recibiese muchos más turistas.


Yo creo que -solo por la parte del turismo- aprovechando su cierto aislamiento del conflicto yemení y su entorno tan virgen y paradisiaco, se debiera de fomentar un eco-turismo activo que levante la economía de este archipiélago tan pobre y olvidado, con responsabilidad y sostenibilidad de la mano de concienciados guías y tour-operadores locales que trabajen bajo principios comunes.

Haría falta algo parecido a una especie de departamento de Turismo pero… WTF!!, estamos en Socotra, Yemen!… qué tontería es ésta!. EAU tiene en su mano el futuro, no solo turístico, de Socotra y, con oscuros intereses estratégicos, saben de sobra que serían necesarias mayores inversiones en infraestructuras y en Formación sectorial y de idiomas para impulsar el turismo, identificadas con claridad las ventajas, hoy no tan evidentes más allá de tratar de mejorar la calidad de vida local, sin que los mayores beneficios se queden en otras manos. 


Hablabas antes del plástico…

Bueno, este es un asunto que no puedo ni debo obviar. Y no es por culpa del turismo. 
La cantidad de plástico que hay tirado por la isla (sobre todo en Hadiboh, la capital, donde es un gran problema) obliga a una necesaria campaña de concienciación social para que comprendan que un modelo de desarrollo sostenible pasa por evitar abandonar estos materiales: bolsas pero sobre todo botellas de plástico.

No tienen papeleras ni recogida de basuras… ni mucho menos plantas de reciclaje. Un problema que sabemos se da en otras muchas partes del mundo, también a veces en paraísos naturales (pienso en Filipinas, Malasia, Belice,…) pero que, también diré con rotundidad, no empaña en absoluto tu experiencia en Socotra.



Hadiboh, la capital, era un verdadero vertedero...




Vacunas?, seguro de viaje?

No existe ninguna vacuna obligatoria para ir a Yemen, más allá de que sea siempre recomendable que tengas al día, por precaución, tus vacunas habituales de Hepatitis A, Hepatitis B, Fiebre Tifoidea y el Tétanos. Esto es un clásico y, si viajas regularmente a destinos tropicales, es importante que tengas actualizadas todas las dosis de recuerdo.


En cuanto a los Seguros, bien, es muy recomendable (siempre) que dispongas de un buen seguro de viaje. Consciente de que, como solo hay vuelos semanales a Socotra desde Abu Dhabi, cualquier percance grave que tengas (que no pueda ser atendido en el Hospital de la capital Hadiboh) deberá “esperar” hasta el siguiente lunes, en que regresa el vuelo a Abu Dhabi. Es decir, atención hipocondriacos, a Socotra deberías de llevar un buen botiquín con todo aquello que consideres te puede hacer falta, en especial para torceduras o heridas por caídas, afecciones gástricas o intestinales… porque ese será tu mayor riesgo.

Por otro lado, hay algunas aseguradoras que NO te cubren accidentes o asistencia en determinados países del mundo (tipo Afganistan, Siria, Yemen u otros países del Tercer Mundo que estén en guerra o conflictos…).  Mira la letra pequeña. Yo, sobre este asunto, tengo en mi Blog un artículo llamado “Otra forma de viajar asegurado” (https://viajesdeoscarsansalva.blogspot.com/p/otro-tipo-de-seguros-de-viaje.html), donde explico con detalle cómo viajo yo y qué alternativa diferente propongo frente a los seguros de viaje de aseguradoras especializadas, soslayando por ejemplo el tipo de destino o el nº de viajes que hagas al año.


¿Cómo pagabas en Socotra?

No hay ni cajeros automáticos ni puedes pagar con tarjeta: hay que llevar dinero en metálico, mejor en billete pequeño pero, sobre todo, “nuevo”. Y mejor dólares USA que euros, aunque ambos están admitidos. En muchos comercios (no bancos) te los cambiarán por riales yemenís.

Me sorprendió mucho que el tipo de cambio en el mercado negro era de 1000 riales por 1 dólar… mientras que el tipo de cambio oficial era de 250 riales. La diferencia era brutal, así que si decides ir, descuida: obtendrás un cambio fabuloso allí mismo. 


Todo es muy barato y salvo café yemení, alguna artesanía y algo de ropa, no hay mucho más que comprar en la capital Hadiboh, un lugar sucio con mucha basura, donde sí hay supermercados, ferreterías y algunas tiendas de ropa tradicional. No acosan al turista desde sus puestos callejeros, que incluso te dejan fotografiar posando con orgullo.



No has hablado de la comida…

Diferenciemos de lo que ellos comen de lo que nos pusieron diariamente en la mesa que montaban y desmontaban para desayunar, comer y cenar en los lugares más asombrosos en los que me he llevado algo a la boca en mi vida. 
Su dieta es básicamente de pescado y la carne de pollo y de cabra rara vez se cocina. 
La de vaca, la dejan para bodas y celebraciones. Y siempre arroz, mucho arroz, por cierto, muy rico.

Los socotries solo sirven un plato común que ponen en suelo, y todos comen con las manos, sentados sobre alfombras de mimbre. Eso hacían nuestros guías (éramos cuatro vehículos con 10 turistas, 1 guía, 4 chóferes y 1 cocinero).

La comida que yo probé era muy razonable: mucho pescado siempre, enorme piezas (atún, pargo,…) y muy fresco, con arroz y patatas guisadas con carne de cabra. También pollo y un día unas langostas descomunales… que cocieron demasiado. Tostas de pan caliente. Patatas fritas, huevos duros. Dátiles. 

En todo momento (comidas y excursiones) siempre había botellines de agua fría y latas de Pepsi-cola heladas. Y bebía té, mucho té de cardamomo, ardiendo, en termos, a todas horas. Ensaladas con de todo. Frutas como sandías, naranjas y manzanas. 

No tengo quejas. Increíble la logística cada vez que acampábamos. No faltaba de nada.


Bueno pues cuéntanos ya cómo has vivido esta nueva experiencia viajera.

En el post de “Introducción” explico la logística que tuve para llegar a Socotra, visitando antes Atenas y Abu Dhabi, ciudad desde la que tomé un vuelo directo al diminuto aeropuerto de Socotra, donde como dije solo llega, con garantías, 1 vuelo semanal (siempre los lunes). 

En este mapa de Socotra, que obtengo con Picasa 3, un viejo software de gestión de fotos con el que, si éstas tienen etiqueta geográfica (gps), se ven todos los lugares por los que pasé. 


La agencia nos cambió el orden de casi todo el itinerario inicialmente previsto y ofertado, sin una explicación clara… El orden de los factores no altera el producto y no me importó más allá de no tener muy claras algunas paradas y algunos trayectos inesperadamente largos, porque al final creo que vimos casi todo lo previsto y ha sido un viaje alucinante.

Hay algo que eché de menos... pero no sé si es algo que pueda ser negociable o exigible: que tu conductor hable inglés. Dado el tiempo que pasas dentro del coche. En nuestro convoy (4 todoterrenos), en mi coche no podía preguntarle nada en ruta al conductor, algo que para mí es muy importante. Y es que nuestro guía local y el organizador, iban en otros vehículos. Sin olvidar que estamos en Yemen. esto es mejorable.

Diré que la escritura y fonética de los lugares en Socotra es muy diferente en cada guía o web, por lo que me adaptaré a los nombres descritos en los mapas de la Guía BRADT de Socotra, que además me han servido para poder contar dónde estuve exactamente

Let's go!


PRIMER DIA (Playa de Delisha).

El vuelo aterrizó sin aplausos, menos mal. Se veían muchas caras de emoción, expectación y felicidad entre los pasajeros: ya estábamos por fin en Socotra tras varios meses de espera. 28º grados y sol. El diminuto aeropuerto no tenía ninguna aeronave. 

Tras una caótica recogida de equipajes, comprobar algo de presencia militar, infructuosamente intimidatoria, y ver cabras sueltas en el parking, los 9 miembros del grupo de Rocky Road Travel (4 hombres y 5 mujeres) nos presentamos y enseguida partimos hacia una especie de hotel sin cartel exterior (llamado Heathrow), montado en unas modernas y amplias casetas prefabricadas, en un terreno vallado muy cercano al aeropuerto, y donde íbamos a pasar la primera y la última noche en Socotra. Muy digno, con WC, ducha, aire acondicionado, TV y un wifi razonable para al menos dar señales de vida. Increíble y la verdad es que no me lo esperaba.

El resto de días dormí en tienda de campaña individual en unos escenarios impresionantes.

Enseguida partimos hacia el primer destino, a 30 min en 4x4, la playa de Delisha, donde nada más llegar nos pegamos un baño espectacular en un agua cálida. La playa era preciosa y terminaba en una enorme duna. 

En el otro extremo, un enorme barco oxidado varado en la arena desde los dos ciclones seguidos que asolaron Socotra en 2015 y que también arrasaron su aeropuerto.... 




Los niños se me acercaban y un pescador me demostraba su destreza con la red desde la arena con una curiosa técnica tradicional.





En la arena ví el esqueleto de un pequeño delfín. 

Comimos junto a la playa y vimos una bonita puesta de sol, mientras salía ya la luna.












Regresamos al hotel, donde cenamos a la intemperie mientras cogíamos fuerzas para el día siguiente. Siempre madrugábamos un poco (allí amanece a las 5am). Mejor.


SEGUNDO DIA (Meseta Diksam, Mirador Dirhur, Wadi Dirhur, Bosque Firmihin)

Condujimos hasta la Meseta de Diksam, a 700m, que es la zona más famosa de los árboles de Sangre de Dragon. 

Socotra central es el hogar de las montañas Haggier, con 1.500m, y cuenta con profundos “wadis” (valles con ríos de poco caudal), picos rocosos, mesetas impresionantes y una gran cantidad de plantas y vida silvestre únicas.






Diksam es un lugar fabuloso en las tierras altas, donde crecen bosques de estos árboles endémicos que se han convertido en su mayor seña de identidad. 

Por cierto, este árbol incluso está representado en una de las monedas de Yemen.

Dimos un paseo a pie para ver esta zona, de increíble belleza. No me cansaba de sacar fotos de árboles, cada uno era único.








Nos detuvimos para tomar fotos del Cañón de Wirhur en el mirador de Shebahon








Después de comer, teníamos siempre el espectáculo "gratis" de los buitres comiéndose las sobras...


Bajamos el cañón hasta el valle salvando un desnivel de 700m por una carretera muy complicada, con mucha pendiente y bastante peligrosa que puso a prueba la estabilidad de los 4x4 y sus frenos. Llegamos al Wadi Dirhur para darnos un baño. Y es que Socotra tiene impresionantes wadis rodeados de palmeras con refrescantes piscinas naturales. Una maravilla.







Seguimos hacia Firmihin, un inmenso bosque de árboles de Sangre de Dragón, desde donde vimos una puesta de sol preciosa, muy espectacular, tras caminar bastante y subir con dificultad a una estratégica roca. Fue un lugar extraordinario y consiguió emocionarme. 

Firmihin significa “mujeres” en socotri. Expertos hablan de que hay allí unos 28.000 árboles que tienen entre 500 y 2.000 años. Una de sus principales amenazas son los ciclones, cada vez más frecuentes. Dos violentos ciclones seguidos en noviembre 2015 arrancaron unos 4.200 ejemplares -el 13% de este bosque– mientras que hubo varios muertos y 18.000 personas fueron desplazadas. El calentamiento global ha aumentado la frecuencia de los ciclones desde principios de la década del 2000 y algunos de ellos afectan al archipiélago fuera de la temporada de vientos muy fuertes (habitualmente entre mayo y junio).









Este bosque, justo en el lado opuesto del cañón de Diksam, tiene la mayor concentración de árboles de Sangre de Dragón en toda la isla (y por lo tanto en todo el mundo). Es un lugar muy espectacular para explorar.







Coincidimos con un lugareño, muy simpático, que nos acompañó en el descenso y contó algunas historias sobre la "sangre de Dragón". Sale mucho en el documental "Socotra, la isla de los genios" de Jordi Esteva.



Cenamos en una zona en la que había bastante humedad que parecía traspasar la tela de la tienda de campaña, pero no pasé frío gracias al buen saco que tenía.



TERCER DIA (Noged, Duna de Zaheq, Cueva Dagub, Playa Aomak, Qalansiyah, Laguna Detwah)

Tras desayunar, me acerqué a un tipo a quien saludé y me presenté en socotri. Me enseñó visiblemente sorprendido cómo eliminaba los parásitos de una vaca sobre una fogata de humo. Eran las 7am y el día comenzaba muy bien.


Nos enseñaron una especie de vivero de árboles de Sangre de Dragón, conveniente rodeado de un muro para evitar que las cabras se los coman. Cuando crezcan más, los trasplantarán. El lugar estaba apoyado económicamente por la República Checa y nos mostraron varios ejemplares de solo medio metro de altura, con edades entre 20-25 años.



Fuimos en dirección hacia la costa sur, en la zona de Noged.
 
Nos encontramos de nuevo con muchos árboles llamados “pepino” o “botella”, de cuerpo grueso y ramas pequeñas, que se asemejan en aspecto a una botella, y que son una reliquia en la isla, donde han crecido de forma inalterable desde hace cientos de años porque se adaptan perfectamente al clima árido y seco imperante.




 
El sur de Socotra es un lugar remoto, escasamente poblado y de enorme belleza. Hogar de increíbles dunas de arena y playas, esta área contiene una enorme e interminable duna baja de arena llamada Zaheq, que apareció debido a la constante temporada de vientos en la isla y está situada  pintorescamente entre las montañas y el Océano Índico.




 
Aproveché la presencia de unos niños para regalarles un balón. Nuestro coche quedó varado en la arena...




Visitamos la cueva de Dagub. una gran cueva que se abre al mar en la costa sur de Socotra, no es particularmente tan interesante de explorar, ni de lejos, como la espectacular Cueva Hoq que visitaríamos días más tarde tras una exigente ascensión.






Fuimos a la cercana playa de Aomak, una de las más largas de Socotra (aunque no tan impresionante como las de Arher y Shu'ab), pero con más olas. 





Apareció una tortuga muerta en la orilla, qué pena!.



Comimos a la sombra en un cercano bosque y me di otro baño antes de partir hacia el noroeste, donde me esperaban playas y lagunas de ensueño. Vimos algunas bandadas de camellos...

Seguimos en ruta y paramos a ver unos viejos tanques rusos T-34 abandonados en la costa, ya oxidados y que nunca fueron utilizados. 

Tropas soviéticas desembarcaron en Socotra en mayo 1.980 como aliados de Yemen, en respuesta al despliegue de la Marina de EE.UU. en la región (lo que a su vez fue una reacción al despliegue soviético en Afganistán). 
Son ya “monumentos”, curiosos y evocadores, que agregan aún mayor exotismo a esta remota isla. De 1967 a 1990, Yemen del Sur (incluida Socotra) fue el único estado comunista de la Península Arábiga. 
Para “disuadir” de cualquier posible invasión a esta estratégica isla, la URSS “instaló” allí viejos tanques (de la Segunda Guerra Mundial) a lo largo de la costa norte, apuntando al mar. La mayoría estaban ya rotos y realmente no podían funcionar. Fue todo un paripé. 
Contrariamente a algunas afirmaciones, en Socotra nunca hubo una base soviética. 






El objetivo era llegar a Qalansiyah, la segunda ciudad más grande de la isla, con calles estrechas y un popular puerto pesquero con coloridos barcos y gente muy simpática. También ví allí tanques soviéticos abandonados...

Nada más llegar, paramos en uno de los miradores más icónicos de Socotra, con vistas a la Laguna de Detwah, a la que bajamos por un camino de roca. 



Las vistas ofrecían un paisaje impresionante, con una preciosa lengua de arena blanca y brillante que se extiende desde detrás de Qalansiyah hasta el turquesa del Mar Arábigo, mientras que una laguna azul se forma detrás de ella, lo que convierte a Detwah en una de las zonas más espectaculares de Socotra.







Excelente para nadar y explorar una vida marina en la laguna que afloraba en marea baja: peces globo, morenas, mantarrayas, pulpos, cangrejos, calamares, langostas, pepinos de mar, estrellas de mar, conchas de perlas, mejillones, ostras,….

Me llamó la atención cómo hacen los cangrejos de arena (estaba plagado!) sus agujeros y los montículos de arena que forman casi de manera ordenada. Muy curioso, casi hipnótico. Esta playa es el hogar de miles de cangrejos que construyen pequeñas estructuras en forma de castillo sobre sus agujeros durante la marea baja. Un lugar fascinante para visitar y observar.




Tras un atardecer impresionante, crucé en solitario la Laguna para llegar a nuestro campamento en línea recta, una experiencia maravillosa con el agua cálida al nivel de las rodillas.





Acampamos en la misma playa y afortunadamente teníamos a unos 100m dos WC con un enorme depósito de agua dulce y cálida para ducharnos con un cazo. De lujo, y no es broma. Back to basics!.





CUARTO DIA (Qalansiyah, Playa de Shu’ab, Laguna Detwah, Hombre Caverna, Playa de Adeeb)

En medio de una nube de moscas de arena, nos dirigimos a la cercana playa de Qalansiyah para tomar un pequeño barco en dirección a la salvaje y aislada playa desierta de Shu'ab. 








Y sí, tuvimos suerte: pudimos observar de muy cerca bandadas de delfines “giradores” y aves únicas que solo se encuentran en estos lugares. Me lancé en varias ocasiones al agua con mi GoPro para tratar de vivir un momento único en mi vida y nadar junto a delfines pero no fue posible. A la tercera ya me costó demasiado subir de nuevo al barco (no había escaleras) y terminé exhausto. Fue una experiencia muy emocionante, como siempre que he visto delfines de cerca. En otros lugares del mundo, con un turismo más masificado he rechazado siempre la opción de tirarme al agua para verlos.








En el camino, muy pegados siempre a la costa, tuvimos impresionantes vistas de los acantilados de tonos rosa y pastel y calas salvajes. Los colores del agua eran fantásticos, un regalo para la vista.















Solo se puede acceder a esta parte remota de la costa oeste de Socotra en barco (1 hora) o haciendo senderismo. 

La playa de Shu'ab es una (muy) espectacular playa de arena blanca. Varios baños y todos “embobados” contemplando un escenario que podría aspirar sin duda a ser una de las playas más bonitas del mundo, sonrojando a algunas de las más reconocidas. 







Había unas pequeñas construcciones de un lugareño muy famoso que vivió allí aislado muchos años, pero ya había fallecido.


De vuelta paramos a tirarnos al agua en una cala salvaje donde no cubría demasiado, una experiencia increíble.



Comimos en el mismo lugar donde habíamos acampado y después nos fuimos a visitar a un tipo muy especial. Un hombre que pasa parte de su tiempo en una cueva natural en medio de la Laguna Detwah. 

En fin, estaba ya avisado de que íbamos y sabe de sobra que forma parte del folclore socotrí. Algunos llegamos andando por el agua, otros lo hicieron por un camino costero.




Tras trepar un tramo de roca, nos encontramos con algo sorprendente: un tipo conocido como "Abdullah, the Caveman" nos había preparado una pequeña mariscada recién cocida, con deliciosos mejillones, pulpo y dos enormes cangrejos, todo de la Laguna, acompañado de un delicioso té dulce.

Chapurreaba inglés sin haberlo estudiado. Tenía un esqueleto de delfín en su cueva y un par de cabras atadas con una cuerda… que luego devoraron las cáscaras del marisco, Inaudito. 






Luego nos acompañó a una visita por la Laguna, con el agua por los tobillos, enseñándonos todo tipo de vida marina. Una velada muy interesante y espectacular. Nos dijo que nació en esa cueva, que ganó mucho dinero porque encontró ámbar gris pero que nunca dejaría Socotra. 
Con 57 años, tenía 16 hijos (en Yemen se puede tener hasta 4 mujeres) y ahora se había ido ya a vivir a la cercana Qalansiyah por su familia. Un “must-see” en Socotra.












Los coches nos llevaron por la carretera del norte hasta un punto lejano pasando Hadiboh: la playa de Adeeb, donde acampamos junto a una carretera de arena.

Aquí tuvimos ocasión de conocer a Samed, CEO y fundador de I Love Socotra, el tour-operador local con el que subcontrató el viaje la agencia Rocky Road Travel.












QUINTO DIA (Vivero de árboles de Adeeb, Wadi de Kalysan, Reserva Marina de Dihamri) 




Lo primero que hicimos fue ir andando a visitar el Adeeb Tree Nursery, donde el hijo de un prestigioso experto en botánica nos enseñó y habló sobre los árboles endémicos que cuidan allí. Interesante.



Seguimos por la meseta Momi, para ir a visitar otro de los tesoros escondidos de Socotra, unas piscinas naturales de agua turquesa: el wadi de Kalysan (o Killisan). Todo un espectáculo entre piedra blanca. Hubo que bajar andando por un largo y algo difícil camino pedregoso y con cierta pendiente. 






La recompensa fue un baño de lujo en un lugar también extraterrestre. Había un jacuzzi natural y una pequeña cascada.








Tras el regreso a los coches y comer algo, descubrí una cueva con huesos humanos.


Nos dirigimos a la Reserva Marina de Dihamri, otro sitio excepcional, y acampamos a pocos metros del agua. Era un lugar excelente para hacer snorkel y, de hecho, alquilaban equipo.





Caminé hasta unas pequeñas montañas que teníamos cerca y me atreví a subir a la más alta gracias a las indicaciones de un local que andaba por allí. Las vistas fueron grandiosas, bajar fue un peligro absoluto.






Acampamos con una noche maravillosa, apurando ya las botellas de alcohol que compramos en el duty-free de Abu Dhabi.







SEXTO DIA (Dihamri, Ararhin, Parque Nacional Homhil, “Piscina infinita”, Playa Arher)

Con tiempo para ver los alrededores, salimos en dirección al Parque Nacional Homhil pero paramos en Ararhin, el pueblo donde había nacido Abdullah, nuestro guía local, y fuimos a casa de su familia. Aquí repartí la ropa que llevé y también el material escolar. Muchos niños y bastante revuelo, una gozada ver sus caras de sorpresa y agradecimiento.













Seguimos por la Meseta de Homhil, que es un Santuario Natural pero desconozco si esto implica un nivel de protección que en la práctica sirve para algo.

Tras subir por una empinada y pedregosa carretera, que de nuevo puso a prueba el 4x4, nos dispusimos a caminar por un cañón con un terreno complicado y algo resbaloso, Rodeados de árboles de Sangre de Dragón y Botella. En todo el viaje, no me cansé de fotografiarlos en ningún momento.









El premio fue llegar a la que denominan “Infinite Pool”, otro lugar icónico de Socotra, con unas vistas espectaculares del Mar Arábigo, con la playa de Arher al fondo y que luego visitaríamos. El agua, de tonos azules y verdes, no estaba tan cálida como en otros pozos naturales de montaña pero se agradeció el baño contemplando un escenario grandioso con el que incluso las mejores fotos no pueden hacer justicia.











Tras comer en un campamento cercano, repartir más lápices y otro balón a unos niños, y una camiseta de baloncesto de Larry Bird a mi conductor, regresamos por la peligrosa carretera para llegar, casi ya de noche, a nuestro nuevo lugar de acampada, bajo la duna más famosa e icónica de Socotra en la playa Arher.





Llegamos al lugar de la acampada, la Playa de Arher, bajo una dunas gigantes pegadas a la montaña. El escenario era apoteósico.





La cena contó con la inesperada sorpresa de 4 enormes langostas cocinadas allí mismo. Crudas eran de color verde. La verdad es que no supieron cocerlas bien, estaban demasiado hechas...  estaba escrito.



Y también unos enormes pescados frescos asados en las brasas de una hoguera. envueltos en papel de aluminio.



Tenía previsto despertarme a las 3am para, con suerte, tratar de ver el efecto del alga luminiscente en el mar… pero estaba demasiado cansado y ya iba a madrugar por otra experiencia mayúscula.



SEPTIMO DIA (Playa Arher, Duna Gigante, Cueva Hoq, Museo Riqeleh, Hadiboh, Colegio)

A la mañana siguiente me levanté a las 5am para trepar por la enorme duna de casi 200m que tenía a pocos metros de mi tienda y poder ver la salida del sol por las montañas. Uno de los momentos cumbres de este viaje que disfruté en soledad y con una carga de felicidad indescriptible. Mágico y extraordinario. Muy difícil de escalar, terminé muy cansado, fue una verdadera paliza... pero mereció la pena infinito.











Mi grupo se dividió porque todos no querían / podían hacer la siguiente actividad, que era realmente dura: la (famosa) Cueva Hoq. Solo fuimos 4 del grupo: los más “jóvenes”. Subimos rápido, con nuestro guía Abdullah y otro lugareño… que subió en chancletas!!! (qué humillación!).



Dejamos el coche en la aldea de Terbak. Socotra (Yemen) tiene muchas cuevas, más de 50 y son solo exploradas por espeleólogos.

La Cueva Hoq fue la primera en ser inspeccionada por espeleólogos belgas en el 2000, quienes también capacitaron a los lugareños para guiar a visitantes, protegiendo la cueva. Subí rápido, con un par de guías. Una empinada ascensión de casi 400m muy exigente en algunos tramos. 

Casi 2 km subiendo, 1 hora bajo un sol y un calor de espanto, permitió llegar a otro de los puntos fuertes de Socotra. Esta cueva es muy famosa a nivel mundial. Tiene 2,5 km y varias galerías pero no es la más larga de Socotra, solo la de acceso más “fácil” (después de la de Dagub). Tras unos 200 m. avanzando, oscuridad total. En 40 min. y con linterna frontal recorrí 1,6 km hasta que el agua comenzó a aparecer y no se podía seguir. El flash de mi cámara echaba chispas.










Al final de la Cueva Hoq se descubrieron numerosas inscripciones y dibujos de barcos del S. I aC al VI dC y restos arqueológicos como conchas, antorchas, pinturas, piezas de cerámica y una mesa de madera con textos en arameo del 258 dC. Al parecer fue una especie de santuario religioso para marineros del este de África, continente árabe, oeste de la India y Palmira (hoy Siria). La cueva tiene enormes techos (hasta 30m) y unos 50m de ancho medio, con descomunales estalactitas y estalagmitas. 

Hubo un momento en el que propusieron apagar las linternas y estar 30 seg. en silencio. Brutal y emocionante, la quietud y la oscuridad más absoluta en un escenario fantasmagórico. La temperatura es constante durante el año, no supera los 25°C y la humedad roza el 95%. Las formaciones de piedra caliza en la cueva son impresionantes y los hallazgos arqueológicos sugieren que esta cueva jugó un papel crucial en la historia de Socotra










 
La salida fue un fogonazo de luz...








Tras la bajada, fuimos a darnos un baño a una cercana playa desierta. Wow, fue una verdadera pasada!.




El resto del grupo que no fue a la Cueva Hoq visitó Ras Irisseyl, el punto más oriental de Socotra, donde el Océano Índico se encuentra con el Mar Arábigo y alberga un pintoresco pueblo de pescadores.

Después de comer, paramos en una especie de museo donde nos enseñaron utensilios y vestidos locales, con mucha parafernalia y folclore socotrí. Interesante… Fuera, aproveché para regalar el último de los 3 balones de fútbol que llevé.





Llegamos al Hospital de Hadiboh para hacernos un test de antígenos (7 usd), necesario para poder volar a Abu Dhabi al día siguiente. Las instalaciones eran realmente cutres, en fin, mejor no ponerse enfermo en Socotra.



Después fuimos a una especie de colegio, perteneciente a una Fundación. 


Su máximo responsable nos dio una pequeña charla sobre sus comienzos y sus objetivos educativos. Realmente no era un colegio sino una escuela de clases “extraescolares” pues no pertenecía a la red educativa pública yemení. Muy interesante. 




Nos enseñaron las aulas, tenían una sala de ordenadores, y pudimos charlar amigablemente con profesores y con alumnos, chicos y chicas. Fuimos muy bien recibidos, algunos miembros del grupo donaron libros en inglés… pero yo ya había repartido todo mi material escolar por aldeas de Socotra, probablemente más necesitadas.  

Fue una velada de esas que te levantan el ánimo cuando ves gente que lucha por objetivos tan loables como la educación y la concienciación infantil y juvenil en un lugar tan olvidado y en el que hay que cambiar tantas cosas desde un punto de vista de la educación medioambiental… que era uno de sus puntos fuertes. Chapeau!.

Lo cierto es que Hadiboh, con casi 10.000 hab., es muy poco atractiva: una ciudad sucia, con mucha basura y cabras pululando sueltas por sus calles. 

Sería necesario un cambio social muy fuerte para invertir la situación. Dejadez y abandono en la capital de una isla aislada perteneciente a Yemen, país en guerra civil, y “cuidada” por EAU. Vaya panorama.









Llegamos de nuevo al hotel en el que estuvimos la primera noche y me pareció un hotel de 5 estrellas. Dediqué un tiempo a rehacer mi maleta y mi mochila, que daban verdadera pena, con ropa sucia, húmeda, arena…. Una ducha reparadora y algunos whatsapps para dar señales de vida tras 6 días aislado del mundo. Satisfacción.

OCTAVO DIA (Hadiboh)

Nuestro vuelo de Air Arabia salía a las 13h, así que dejamos las maletas preparadas y fuimos de nuevo un par de horas a Hadiboh para hacer algunas compras y gastar así los 15.000 riales que había cambiado (15 usd). 

Vimos algunos mercados locales y, cómo no, ahí estaba yo en mi salsa: adoro este tipo de sitios tan auténticos y efervescentes. Lo sé. Sucios, con olores, tan coloridos. No es para cualquiera. 

Con los ojos bien abiertos y tirando muchas fotos discretas con mi móvil, disfruté mucho. 




Estas mujeres vendían bonitos "majmaras": quemadores de incienso de cerámica tallada. Compré uno por 4 usd.





No eran mercados y calles muy diferentes a los de países africanos que ya he visitado. Este “paseo” por Hadiboh, viendo cómo son los locales, cómo viven, cómo se relacionan,… me recordó que debo de regresar de nuevo a mi querida Africa más pronto que tarde.







En las siguientes 48h pisé 6 aeropuertos. El avión procedente de Abu Dhabi aterrizó en Socotra con bastante retraso. La espera se hizo larga tras un control de equipajes y facturación realmente tediosos. A su ritmo. Me fui de Socotra con pena, fue un periplo muy intenso… que comprenderás bien si has llegado hasta aquí.





Regresar a Abu Dhabi, hacerme una nueva PCR (gratis), recoger la maleta, tomar un taxi al aeropuerto de Dubai (a 150 km), facturar de nuevo la maleta con Qatar Aiways (mostrando el resultado negativo de la PCR que me llegó in-extremis), volar a Doha (Qatar), alucinar con la nueva terminal del aeropuerto, tomar otro vuelo a Madrid, escala de 3h, y volar a mi ciudad, Bilbao, fue todo un proceso físico y mental de descompresión, tras dos ajetreadas semanas visitando Atenas, Abu Dhabi y Socotra, tres destinos muy diferentes que han sido un pelotazo y que me han dejado muy satisfecho y engrasado para pensar ya en volver a viajar en 2022.


Todo un privilegio haber conseguido “colarme” entre todo ese magma de turistas que, procedentes de todo el mundo, están tratando de visitar esta isla de Yemen, con una lista de espera tremenda ante un cuello de botella (1 vuelo semanal) que por cierto puede realmente estar sirviendo de muro de contención para evitar una llegada masiva de turistas. 

Algo que, con el tiempo, puede que sea inevitable en función de la geopolítica.

Mis expectativas en Socotra se han visto superadas pero me resisto a pensar que no pueda volver a sentir algo parecido en próximas aventuras. 

Por experiencia sé que esta sensación que tengo ahora la he tenido otras muchas veces y, siendo honesto aunque sin tenerlo como objetivo, intentaré seguir alcanzando nuevas metas viajeras de similar calado.

Me considero muy afortunado por poder seguir descubriendo nuevos horizontes y apasionándome con experiencias poco convencionales o simplemente diferentes. 

Dejo aquí un video fabuloso este viaje: VIDEO SOCOTRA

Enhorabuena si has conseguido llegar hasta aquí!!.
Me encantaría que dejases tu opinión en los Comentarios de este post.

Y si quieres, puedes acceder desde aquí a ver el resto de posts de este viaje que me ha llevado a 3 países: 

2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias Oscar por la excelente información que das en el post. Socotra hace años que es el destino que más me gustaría conocer, sobre todo antes de que se masifique, ojalá que no...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias!, me alegro mucho. La verdad es que no es un destino tan fácil como otros, pero no hay nada imposible. Abrazo!

      Eliminar