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viernes, 25 de junio de 2004

BRAZIL (SALVADOR, MORRO) 2004 june

Pedazo de viaje.
Brasil, más grande que toda Europa, da para MUCHOS viajes. Este fue el primero que hicimos. Salió todo perfecto, menos un par de días lluviosos en Morro.

Morro de São Paulo es un pueblo sin coches ubicado en el extremo noreste de la isla brasileña de Tinharé, en la costa del Atlántico. Alberga playas con palmeras como la Playa 1, ideal para practicar surf, o la Playa 2, jalonada de restaurantes. La playa número 4 tiene aguas cálidas con unas vistas asombrosas. Cuando el mar se relaja, se forman increíbles piscinas naturales. y es una playa imprescindible si visitas Morro de São Paolo.

El plan era de 2 semanas, y fue, estar 3D 2N en Salvador de Bahia, para conocer la ciudad y visitar en goleta las islas de Frades e Itaparica, luego ir en coche a Praia do Forte (a 70km de Salvador) para 3N para luego volver a Salvador y tomar una avioneta que en solo 15 min. nos llevaba al objetivo del viaje:
La Ihla de Tinharé, con Morro do Sao Paulo, paradisiaco e increíble, sin coches y sin asfaltar, con un puntito algo hippie que molaba mucho y desde donde pudimos visitar la cercana isla de Boipeba, espectacular, más virgen aún, y por suerte con poca oferta de pousadas.

Me da algo de pena que se conozca demasiado y que vaya mucha gente (aunque en Navidades está petado hasta el 1/enero).

Hablo de destinos de playa relativamente remotos que todavía conservan un aire de aislamiento y alejamiento de la civilización. Pueblecitos tranquilos, por los que no circulan coches, con fabulosas playas vírgenes que configuran un escenario ideal para el que quiere aislarse del mundo y disfrutar de bellezas naturales.

Superrecomendable a más no poder. Hemos intentado volver a Boipeba ya en dos ocasiones, en Navidades, pero al ser temporada alta, todas las pousadas te cobran las noches a un precio disuasorio.

Un vuelo barato de TAP, Bilbao-Lisboa-Salvador de Bahía y listo.

Viva la cachaza, la caipirinha, la caipiroska y la cerveja.
SALVADOR DE BAHIA

Es la capital del estado de Bahía y uno de los principales centros culturales del Brasil. Es una visita necesaria y también obligada por la singular diversidad cultural que se expresa en la mezcla de las tradiciones amerindias, europeas y africanas, las cuales se ven reflejadas en su gastronomía, folclore y en su producción artesanal.

El principal atractivo es el casco antiguo de la ciudad, Pelourinho, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además de constituir el mayor conjunto de construcciones coloniales de América Latina, con un montón de mansiones, casas, palacios, conventos e iglesias, en estilo barroco, de los siglos XVI y XVII.

Nos alojamos en el Hotel Pelourinho (http://www.hotelpelourinho.com/), algo cutre, pero en el ojo del huracán.
Ciertamente había bastante policía, lo que nos hacía sentirnos más seguros. Un punto emblemático de la ciudad era el Ascensor Lacerda (sic), un ascensor público del siglo XIX con 72m de altura y que conecta la Ciudad Alta con la Ciudad Baja, con unas fabulosas vistas de la Bahía y el Mercado Modelo.













PRAIA DO FORTE

Si viajas unos 70 km al norte de Salvador encontrarás Praia do Forte, antiguo pueblo de pescadores que aún se mantiene en el estado de Bahía. Los brasileños lo pronuncian algo como “paaya gi forchi” y también se conoce como la “California de Brasil” o la “Polinesia Brasileña” debido a sus 12 km de playas de arena blanca rodeadas de cocoteros. Nos pareció espectacular.

Alojados en el Hotel Praia do Forte, un eco-resort muy chulo (http://www.tivolihotels.com/br/hoteis/bahia/tivoli-ecoresort-praia-do-forte/o-hotel.aspx), en la misma playa, y que permitía visitar el pueblo por la arena. Allí había dunas, coquerales, piscinas naturales, un antiguo castillo, la reserva ecológica de Sapiranga, rios y una riquísima fauna y flora marina. Para qué quieres más.

Visitamos la sede nacional del proyecto para la protección de las tortugas marinas en Brasil – TAMAR / IBAMA y aprendimos un montón, fue una gozada; estaba esponsorizado por Petrobras.

Yo me quedé con que hasta hacía pocos años Praia do Forte sólo era una de las tantas aldeas de pescadores del nordeste de Brasil, y han desarrollado una infraestructura turística de primer nivel sin agredir la naturaleza. La villa conserva un ambiente tropical y rústico y no está permitido el tráfico de vehículos lo cual confiere tranquilidad y encanto a a la villa.

Por la noche, ambiente seguro y cosmopolita. 











MORRO DO SAO PAULO

Este es posiblemente, junto con Fernando de Noronha (que visitaríamos en nuestro segundo viaje a Brasil, 5 años más tarde) uno de los lugares más fantásticos en cuanto a tema playa y snorkel. No tengo palabras para describirlo.

A 60 km al sur de Salvador, a esta isla tropical se puede llegar en avioneta (15 min) o catamarán (2h). Morro es una aldea con una combinación perfecta de playas cristalinas tranquilas con piscinas naturales, y una actividad nocturna con gran cantidad de bares y restaurantes, en plan tranquilo y algo hippie. Hay como 4 o 5 playas, y sus nombres son "primera praia" (la más cercana al pueblo), segunda "praia" y así. Mi hotel estaba muy bien (http://www.hotelportalo.com/), justo a la entrada del puerto.

Hicimos un paseo a pie fantástico, en marea baja, hasta Gamboa, pasando por un acantilado de arcilla, famoso por el tratamiento de la piel que la gente va allí a hacerse, y que tiene un poblado de pescadores muy chulo, donde vive gran parte de los habitantes de la isla. Había justo una fiesta popular, estuvo genial y a la vuelta tuvimos que volver en barco hasta Morro.

Otro día fuimos en lancha, visitamos Cairu, Valença (mucho barullo) y paramos en varios sitios hasta llegar a la ansiada Ilha de Boipeba, un reducto aún más alejado y virgen. Aparte de que nos cocieron unas langostas en un cazo cutre en la misma y las comimos debajo de un cocotero en una playa en la que estábamos solos (un puntazo), allí hicimos un snorkel de lujo y es un sitio al que queremos sin duda volver algún día.

Por las noches salíamos a cenar y ver el ambiente. Una gozada. Conocimos curiosamente muchos argentinos, que trabajaban allí. Todo con mucha tranquilidaaaade y un lugar para recomendar y para disfrutar a tope.


































1 comentario:

  1. gracias por hablar de nuestro hermoso pais te esperamos que vuelvas a visitar brasil

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