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sábado, 12 de enero de 2019

ZANZIBAR (TANZANIA) 2018 december

La isla de Unguja (en Zanzibar) está rodeada de las cálidas y transparentes aguas del océano Índico, bordeadas por arrecifes y en medio de una espectacular visión de azules turquesas e impactantes playas con enormes palmeras y arena blanca y suave.

Manadas de vacas al amanecer por la arena, dhows (barcos de vela tradicionales) y mujeres recolectando algas durante las extremas mareas bajas, conforman una costa Este muy especial y con un encanto visual que roza lo extraordinario.

Si piensas que exagero, espera a ver algunas fotos y el vídeo del viaje.

A las playas del Norte, ciertamente muy espectaculares, menos ventosas y sin mareas extremas, solo les sobra la mitad de los hoteles y de los turistas…. 
Un viaje para recargar pilas. Ya tocaba, tras Benin, Irán y Estonia en 2018. Además, es posible que haya sido el más especial de los que he realizado hasta ahora. Pero no tanto por el destino sino por la compañía.

Impagable. Regresar por sexta vez a mi querida África negra, y hacerlo con mi hija, mi hermana... y mi madre (78), nunca antes juntos los cuatro en un viaje, ha sido una experiencia tremenda y absolutamente inolvidable, que ha trascendido al propio destino, con grandes momentos y no pocas emociones en una isla muy islamizada y con un sinfín de influencias y culturas fusionadas. Digno de ver y disfrutar.

Me he sentido "guía" con mi propia familia, pendiente de todo y de todos, y me ha molado!. Un recuerdo único e imborrable.


Dejo como siempre un video, esta vez con música de Dorian, donde se palpa mejor el espíritu de este lugar tan interesante como recomendable.
https://youtu.be/Kv5sPuii3To

Quizás te sorprenda lo que contaré de este destino...


Quería "calorcito" y traté de buscar un destino exótico satisfactorio para todos (siendo algo "egoísta" para en lo posible evitar un riesgo de “downgrade” en mi bitácora de viajes) pero con mi madre como principal referencia. Tras un par de meses de “cocina”, fui centrando el tiro: sin duda había que ir al África negra. 

Pospuse Isla Mauricio para decidirme por otro lugar del Índico africano: isla Zanzibar, que reconozco me fue interesando a medida que fui indagando más en algunos blogs de viajes. Y es ya conocía las costas de Seychelles, Madagascar (Mar Esmeralda, Nosy Be) y Mozambique (Vilanculo, Tofo, Bazzaruto).

Unguja (Zanzibar) es interesante de conocer per se.
Una gozada de destino que nos ha permitido a mí y a mi hija (de 20 años y experta viajera con más de 50 países a su espalda) "mostrar" a mi hermana y a mi madre –conocedoras al detalle de todas nuestras aventuras- cómo se viaja por África sin temor y disfrutando de cada momento... las carreteras sin asfaltar, el mar, los barcos, los mercados, la gente, las aldeas, los amaneceres, las puestas de sol, la tranquilidad, el “contacto” con lo local... y cómo no, las entregas de material solidario, siempre tan impactantes y emocionantes: primeras lágrimas. Normal.

Gracias a muchos amigos, llevé casi 50 kg de material para su reparto directo en varios puntos de la isla: ropa, juguetes y material escolar. Momentos inolvidables. Visitamos también una ONG que enseña a mujeres a trabajar en diversas actividades. Muy interesante. 

Un planazo de viaje (10D/9N) que comenzó el 23/dic y cuyos vuelos y hoteles reservé ya en Junio, pese a lo cual no puedo decir que haya sido un viaje barato: ni aerolíneas ni hoteles ven necesidad de bajar precios aunque contrates con antelación, pero además los van subiendo gradualmente. La justificación de anticiparse solo es no encarecerlos más y, sobre todo, conseguir plazas. Allí, las Navidades es temporada rabiosamente alta.

Tanzania es muy conocida por sus safaris en fabulosos parques nacionales (destacando el del Serengeti) llenos de fauna salvaje africana e insólitos paisajes, pero ahora no tocaba. Aunque me encantan los reportajes de animales, los safaris no me ponen demasiado (ya hice uno en Mozambique) y bueno en fin, también son excesivamente caros… y prefiero priorizar otras experiencias.
Tanzania también ofrece al viajero un ascenso al remoto aunque accesible Kilimanjaro, que con 5.892m es el techo de África: una montaña cubierta de nieve en el Ecuador, un océano de verde bosque rodeado de sabana. Pudimos fotografiarlo durante el vuelo de Nairobi a Zanzibar. Emocionante.

Focalizarnos en el archipiélago de Zanzibar, perteneciente a Tanzania, y más concretamente la isla de Unguja, era a priori pensar en un destino muy propicio para una ocasión especial y, aunque reconozco cierto “temor” previo a que fuese una experiencia demasiado turística y sin magia suficiente, por el diseño del viaje ha resultado ser vibrante y un gran acierto: mi madre, mentalizada, muy animada, segura, atrevida y adaptada en todo momento, ha posibilitado -con algo de esfuerzo- el completar una hoja de ruta muy poco convencional para ellas. Por ello, no puedo sentirme más orgulloso y satisfecho, porque he visto a mi madre y a mi hermana con una madurez viajera inusitada.

En esta ocasión, y por lógica, con menor nivel de improvisación que en otros viajes, pero como siempre por nuestra cuenta y con un itinerario (3 alojamientos diferentes en A+D, y planes/excursiones diarias privadas) preparado para sacar chispas a una isla que hemos intentado exprimir para comprobar lo que puede dar de sí, más allá de ser la clásica "extensión" de 2-3-4 días para aquellos que viajan a Kenia o a la Tanzania continental a hacer safaris y/o trekking y solo buscan en Zanzibar "playa y relax" antes de regresar a sus países.

Respetable. Cómo no. Pero esto viene a explicar bastantes comentarios incompletos o equívocos sobre Zanzibar en webs, foros y redes sociales, escritos por turistas que quedan horrorizados cuando salen 10 metros fuera de sus resorts de 5* y describen estupefactos cómo vive la gente, o cuando viajan en su "Van" de cristales tintados del aeropuerto a su hotel y dicen estremecerse al ver las condiciones de vida.

Esto es África, amigos! (no me hagáis hablar): como en todo el África negra, los contrastes sociales ciertamente son alarmantes, quizás más aún por un hecho diferencial en Zanzibar: es un lugar más turístico que otros, lo que puede acrecentar cómo se visualiza la brecha social desde posiciones de turista nobel.

En cualquier caso. Comprobado. Zanzibar es más que sol y playa. Además de referente turístico en el océano Índico, cuenta con historia propia y diferente de la de Tanzania. Y amerita, sin complejos, ser un destino en sí mismo y no ser solo una "extensión".

En nuestro caso, en 10 días y 10 noches, esta isla ha colmado casi todos los flancos que íbamos buscando: seguridad, playas solitarias, aventura, autenticidad, descanso, aislamiento, historia e historias, pescadores, vida local, y ayudar con intensas experiencias solidarias.

Tenemos de Zanzibar muchas imágenes grabadas en nuestra retina con lugares “mucho más asombrosos” de lo que yo mismo, siendo sincero, realmente me esperaba. 

Ha sido una super-experiencia y la eclosión de una abuela aventurera de 78 años a la que hemos visto con mucha satisfacción cómo la gente local siempre le ha ayudado con cariño (“pole-pole, bibi”, despacito abuela) y le ha sonreído (“hakuna matata, bibi”), y en ocasiones con sorpresa e incredulidad al conocer su edad (en Zanzibar, la esperanza media de vida… son 62 años en mujeres y 58 en hombres).

Y es que como en muchos países africanos, si no en todos, se respeta enormemente a la gente mayor. Chapeau!.

Las opciones de alojamientos, meditadas y al margen de grandes y caros hoteles, nos han parecido un acierto pleno, destacando un precioso y pequeño hotel con encanto en Jambiani y una sorprendente y exquisita casa ("La Villa de Victor") en Kigomani, de los que luego hablaré.



La zona de bosques, verdes y frondosos, no la visitamos para ahorrar esfuerzos de “caminar” demasiado.

Salvo en el norte (Kendwa y Nungwi, masificadas), curiosamente no hemos visto un Zanzibar demasiado turístico, al menos no tanto como se podía pensar: ni por la fecha (navidades, supuesta temporada alta: hoteles con 100% ocupación) ni por el injusto sello de "destino de luna de miel" o “de parejitas”, con el que a veces se tilda despectivamente algunos lugares en el mundo, cuando en realidad es la forma de aproximarte a esos destinos increíbles e impactantes –etiquetados "top" por algunos- lo que va a determinar el alcance final de la experiencia personal de cada viajero.

Lo digo con conocimiento (Fiji, Maldivas, Seychelles, Cook Islands, Polinesia Francesa, Fernando de Noronha en Brasil, Los Roques en Venezuela, Belice, San Andrés/Providencia en Colombia, Nosy Be en Madagascar, Perhentian en Malasia, Filipinas, etc..): para quienes nos gusta "darle a todo", hay maneras alternativas y complementarias de conocer este tipo de destinos (a veces aún más minoritarios de lo que se piensa), consiguiendo llevarte sensaciones enriquecedoras más allá del esperado relax, para mí siempre insuficiente.

Y el Zanzibar que he visto está en esa Liga de Honor... aunque es cierto que en la mitad de la tabla… por algunos ligeros “contras” que iré comentando, como la gastronomía o el snorkel… reclamos algo cuestionables... o servicios  “bien cobrados” pero que no están a la altura… en términos de calidad/precio pese a ser África. This is Zanzibar. Me ha encantado pero también hay que decirlo: solo lo paradisíaco no vale...

Mi enfoque era claro y posibilista: mantenerme alejado de resorts y vivir -en lo posible- una experiencia más auténtica y diferente, saltándome los safaris en Tanzania o Kenia, y montando algo más “adaptado” al equipo: 4 dias con base de operaciones en Jambiani (sudeste), 3 en Kigomani (nordeste) y 3 en Kendwa (norte). Siempre en régimen de solo alojamiento y desayuno.

Con cierta planificación previa (para evitar sorpresas en precios, en traslados o en logísticas), desde Jambiani visitamos el icónico restaurante The Rock, algunas islas del sur y un fascinante Stone Town, el seductor casco viejo de Zanzíbar Town, lleno de tiendas y bazares entre serpenteantes callejuelas, y que es Patrimonio de la Humanidad desde el 2.000 al ser una de las ciudades más importantes de la cultura swahili, aunque dejó de recibir fondos de la UNESCO por pasividad y corrupción con los mismos.

Fue una experiencia única que pudimos vivir en 2 días diferentes, pateándolo convenientemente y visitando la casa donde nació Freddy Mercury. Desde allí también fuimos a ver Prison island donde había tortugas de casi 200 años.

Os presentaré Unguja, una isla amable y segura dentro de Zanzibar y a menos de 40 km de la Tanzania continental, con unos 80 km de largo y 20-30 de ancho.

Estado autónomo de Tanzania, Zanzibar es en realidad un archipiélago de varias islas entre las que destacan tres: Unguja (la principal, donde estuvimos), Pemba (al norte, más pequeña y menos accesible pero igual de precio por su menor oferta hotelera) y Mafia (más al sur, poco turística. Pintaza).

He hablado con bastante gente local, por lo que tengo cosas que contar. Y me ha sucedido que, parte de lo leído sobre Zanzibar antes de ir, ha quedado algo por debajo de la expectativa pero otras cosas la han superado con creces, con lo cual el resultado ha quedado compensado y la nota final es “muy alta”, dados los objetivos que buscábamos en este viaje familiar, cuya vocación era ser “especial”.

La experiencia humanitaria fue como siempre emocionante y muy intensa, pero diría que algo distinta a otras vividas en otros países. Luego lo explicaré…


Mis otras tres “compañeras” de viaje han sido en esta ocasión, la GoPro Hero 5 Black, una nueva y fantástica Panasonic Lumix DMC-LX15 y un resolutivo iPhone XR. En la foto inferior derecha, y gracias a la localización GPS grabada en las instantáneas sacadas con las tres cámaras, es posible ver con exactitud en qué puntos de la isla estuvimos.
Esto lo puedes hacer agrupando todas las fotos en un mismo móvil que posibilite esta vista o, desde el ordenador, con herramientas como la antigua Picasa. Es muy útil y práctico para identificar lugares precisos y tener una mejor visión de un viaje.


Zanzibar fue durante mucho tiempo un centro clave en las antiguas rutas comerciales (de esclavos, especias, marfil,…) y esto lo fue transformando en un crisol cultural: costumbres africanas, asiáticas, árabes y tribales.

Comercialmente conocida como “La Isla de las Especias” (por los cultivos y olores a canela, vainilla, clavo,…), la verdad es que sí aprecias un ligero y permanente aroma como “dulzón” en toda la isla. Y es que en Zanzibar es una industria muy potente… es el principal productor mundial de clavo!.

Su historia es apasionante pues fue territorio de sultanes, negreros y refugio de marinos aventureros y comerciantes. Por allí han pasado asirios, sumerios, egipcios, fenicios, hindúes, chinos, persas, portugueses, holandeses e ingleses. Pero fueron los mercaderes árabes del sultanato de Omán quienes más tiempo permanecieron en Zanzibar.

En un museo leímos historias de la esclavitud, como siempre tan dramáticas y que ya conocí intensamente en Benin, como cuando te dicen que se calcula que solo 1 de cada 5 esclavos llegaba a ser vendido (porque el resto moría en el trayecto…).

Muy en resumen: Zanzibar fue protectorado británico desde 1.890 hasta 1.963, cuando un movimiento revolucionario que luchaba (atentos) contra el “feudalismo árabe, imperialismo europeo y el capitalismo hindú” proclamó la independencia: los ingleses se marcharon y también el sultán y muchos árabes dejando vacíos palacios y mansiones. Hubo miles de muertos. En 1.964 Zanzibar se unió a Tanganica para así formar TANZANIA. Desde entonces, la vida política es muy agitada y las relaciones con Tanzania han sido y son hoy tensas: las aspiraciones independentistas permanecen, por cultura, por política… y por religión. 


INFORMACIÓN GENERAL BÁSICA:

- Tiene unos 1.600 km2, menos de la mitad de Mallorca. Si Tanzania tiene en total unos 60 millones de habitantes, Zanzibar concentra solo 1,3 millones (y la mitad en su capital).

- Hablan suajili e inglés (regular) y en algún caso, encontrarás algún guía local en español, como nos sucedió…

- Solo hay +2 horas de diferencia con España. Genial, adiós Jet lag!. Amanecía a las 6,15am y anochecía sobre 18,45h. Por eso, como siempre, había que “hacerse” a las horas de luz, para aprovechar bien el tiempo. A las 8,30h desayunábamos y a las 22 h. ya estábamos (muertos) en la cama.

- La moneda local es el chelín tanzano pero el USD es muy aceptado. Mi consejo: no lleves euros, casi todo lo puedes pagar en USD (1 USD = 2.200 chelines, aunque pagan mejor billete grande: 50 o 100 usd, a 2.300 chelines).

- El salario medio anda sobre los 50 usd/mes (unos 42 euros)

- Con una temperatura estable casi todo el año (nunca baja de 22º), durante los días que estuvimos allí tuvimos entre 24 y 36º, siempre muy soleado, con algo de brisa y en contadas ocasiones lluvias muy cortas y esporádicas, generalmente de noche. Su época fuerte de lluvias va de marzo a mayo (muchos hoteles cierran). Es el típico clima ecuatorial. El agua del mar calculo que estaría a 27-28º aprox. (leí que se mueve entre 26º en Agosto y 30º en Abril). 

- Vacunas: Obligatoria ninguna. Recomendables Fiebre amarilla, Fiebre Tifoidea, Hepatitis A y B, aunque de Tétanos siempre es bueno tener completadas las dosis. Además, profilaxis para la Malaria: comenzamos a tomar el fucking Malarone como recomiendan siempre en el Centro de Vacunación Internacional, pero pasados 5 días no nos había picado ni un mosquito y dejamos de tomarlo. Irresponsable?, posiblemente, pero ya me ha pasado en varios viajes: estás metiéndote “mierda” al cuerpo y no es época de lluvias ni, por tanto, de mosquitos (apenas había). Sin más.

- En Zanzibar la sociedad es muy tradicional y conservadora: el 97% es musulmán (mientras que en la Tanzania continental es menos del 50%) aunque no es radical, como lo demuestra el hecho de que p.e. es fácil encontrar alcohol, en hoteles, restaurantes y algunas tiendas especializadas. Mucho vino sudafricano, buenos precios.
Sí ves que la gente viste de forma algo conservadora (rodillas y hombros tapados) por lo que debes ir vestido sin ofender sensibilidades. Y en general me llamó la atención, más que en otros países, el aparente poco contacto entre hombres y mujeres, tan recatadas. Por las calles, playas, carreteras... casi nunca los veías juntos. Curioso. Los hombres con los hombres y las mujeres, juntas y con niños. Los chicos, muy futboleros y las chicas tímidas pero muy divertidas si les “provocabas”.

Ellas, siempre con hijab y bastantes con burka, más del esperado, rezan en casa y apenas van a las mezquitas. Sorprendente en una isla con tanta influencia exterior. Me dijeron que hay un islamismo radical que quisiera implantar la Ley Islámica: no se lo creen ni ellos, con perdón, por mucho malestar social que haya.

De verdad que en el mismísimo Irán, hombres y mujeres interactuaban más que en Zanzibar…, donde las relaciones sexuales y el uso de anticonceptivos en solteras está muy mal visto, y el aborto es ilegal.

Este contraste no es muy diferente al de otros países musulmanes: chicas turistas que enseñan muslos, hombros y ombligos, mientras las que han nacido allí van muy tapadas. Parejas europeas o americanas de vacaciones que se cogen de la mano por la calle y chicas zanzibaríes que no pueden practicar sexo antes del matrimonio porque está mal visto y es un estigma de por vida. En las farmacias sí venden condones, pero a las chicas les da vergüenza comprarlos por el qué dirán. Según Unicef, más del 40% de los embarazos no son intencionados y aprox. un 18% de las mujeres comienza a tener hijos en la adolescencia.

- Qué decir de la gastronomía. Pues que en general no tienen mucha idea de cocinar!. Con una materia prima tan fresca y variada (mariscos, pulpo, pescado y carne de vaca), echan a perderla en cuando la asan: nos ha pasado permanentemente salvo algunas honrosas excepciones (La Villa de Victor). Pasan por la plancha/brasas todo demasiado. Incluso en restaurantes buenos desgracian el género. Me quejé en varias ocasiones…tras advertir antes lo contrario. No había manera.
Usan mucho el arroz especiado, el pollo, los plátanos, las patatas y masala (salsas), y la fruta es de verdad deliciosa, mangos, plátanos, papayas y piñas.
- Fotos?, mejor pide permiso antes… a algunos no les gusta, lo cual es normal por otro lado. Con respeto, pídelo con una sonrisa y sin problema.

- Se conduce por la izquierda. No estoy seguro de recomendar alquilar un coche, no sé cómo serán los precios. Salvo en la capital, no hay pérdida posible: las carreteras están muy bien indicadas (aunque habrías de apoyarte en alguna app móvil con GPS y mapas off-line); hay bastantes obras y, aunque en general las carreteras no son malas, siempre es un riesgo innecesario. En negativo: muchos controles de policía que te paran cada 2x3 si eres turista…yo usaría siempre taxi, más aún en grupos.

- En cuanto al transporte público, hay una red de “Dalla-Dalla’s”, mini-buses abarrotados muy baratos en los que no podrías meter tu maleta o mochila, por lo que siempre mejor parar un taxi (suelen ser siempre furgo-Van) y negociar antes un precio, siempre mucho más económico si no lo haces a través de un hotel, que por contra también te consigue precios razonables y con taxistas fiables: hablamos de 50 usd (42 eur) por un trayecto de 1,5 horas para 4 personas con maletas. No está mal.

- Idioma básico: JAMBO (hola, buenos días, buenas noches), KARIBU (bienvenido), KAWAHERI (hasta luego), HAKUNA MATATA (no te preocupes, sé feliz), ASANTE (gracias), o POLE-POLE (despacio, tranqui,...) que es la palabra que siempre dicen a quienes se quejan del tiempo de espera para lo que sea o tiene prisa por algo… y es lo que refleja en parte su filosofía de vida: ten calma, amigo!.


- Compras: se regatea rápido. Pide el 50% del primer precio que te ofrecen y no te muevas de ahí. Aun así, su margen es muy alto, así que no tengas cargo de conciencia, casi siempre es un “win-win”.

-Solo hay cajeros automáticos en Stone Town, así que has de llevar dinero en metálico o pagar un módico 6% extra de comisión en los hoteles si pagas con tarjeta de crédito: y a ello súmale lo que luego te cobra tu propio banco: comisión del 3-5% por haber pagado en moneda “no euro”, más un tipo de cambio chelín/euro probablemente “poco competitivo” (rejón adicional). Mi recomendación: lleva en USD todo el dinero que vas a gastar y ahorrarás un pico.

- Zanzibar no es caro pero tampoco muy barato. Una cerveza local de 0,5 ml te cuesta 2 eur….

- Si generalizo, con el riesgo que comporta decirlo, diré que he conocido gente más simpática/abierta en Madagascar, Mozambique, Camerún y, sobre todo, en Benín, que en Zanzibar. No, no eran antipáticos, pero -dejando al margen a los “beach-boys”, tan embaucadores como os podéis imaginar- en general, no se les ve con el mismo sentido del humor o son menos cariñosos, lo cual me ha resultado curioso: pero no quiero que se me malinterprete, solo digo que he visto (fuera de los hoteles) menos sonrisas que en otros países del África negra. Y es que Zanzibar tiene su propia personalidad. Precisamente por ser un cruce de culturas y recibir un turismo recurrente, quizás esto haya terminado por conformar su actual identidad y carácter (modales incluidos).

- Los famosos masai (pueblo nómada que vive en Kenia y Tanzania) son empleados en Zanzibar como porteros/vigilantes de hoteles y también como “beach-boys” (ofreciendo excursiones y artesanías por la playa), tienen un doble negocio montado: turismo sexual, para chicas… y para parejas.

El dinero que obtienen lo van enviando por Western Union a la Tanzania continental, a donde sueñan con regresar (en Zanzibar están fuera de su entorno y echan de menos a sus familias). Hablé con varios y terminamos viéndoles “con otros ojos”.
Algunos no son realmente “masai” aunque se visten como ellos para atraer a turistas blancas…


- Otro de los males que trae un turismo no sostenible es el vertido de residuos sólidos y la sobreexplotación hotelera de la costa, que también afecta a la gestión del agua y a los vertidos directos al mar. En Kigwenga se encuentra el mayor vertedero y se acumulan toneladas de basura proveniente de hoteles…pero eso no lo ves. En lugares como Maldivas esto también sucede…y es que la gestión de los residuos en Zanzibar ha sido nefasta: se habla de casi 300 toneladas/dia de residuos, de los que un 80% es generado por el sector hotelero.




Esto, desde luego, siendo culpa de los hoteles (se dice solo reciclan el 20% de su basura) también nos hace cómplices a quienes visitamos esta isla maravillosa. Me hablaron de que la gente se está sensibilizando cada vez más y que se hacen “batidas” de recogida de basura en muchos pueblos… pero el resultado es que todo se lleva al mismo sitio… para que los turistas no lo vean. De hecho, mi sensación final es incluso que Zanzibar es una isla bastante limpia….
La educación, otro gran problema en Zanzibar, parece estar siendo muy importante para sensibilizar con la protección del medio ambiente… 

- Y es que debo hablar del turismo en Zanzibar: este sector representa el 27% de su PIB y aglutina unos 75.000 empleos: Zanzibar necesita el turismo, tiene casi 300 hoteles, pero todo ese torrente de divisas que les entra no revierte adecuadamente en las comunidades locales (1/3 de la población es muy pobre) y por tanto tiene un impacto reducido en la reducción de la pobreza, con un 10% de paro juvenil. Corrupción y manos empresariales egoístas no ayudan a conseguir una sostenibilidad que terminaría siendo muy buena para todos. El gobierno está impulsando programas de colaboración y educación medioambiental con todos los actores implicados en la isla (hoteles, resorts, tour-operadores, aerolíneas, restaurantes, receptivos, agencias de buceo,…).


- Según cifras de 2016, Tanzania recibió 1.284.000 turistas (+13% s/2015), y de éstos Zanzibar recibió 284.000 (+41% s/2015), de los que las principales procedencias son Reino Unido (15%), Italia (14%), Alemania (12%), USA (10%), Sudáfrica (7%) y España (6%).


He leído que el gobierno de Zanzibar tiene previsto recibir en 2.020 ni más ni menos que a 500.000 turistas, lo cual implica un enorme crecimiento que no se sabe si vendrá acompañado de una exigente regulación medioambiental… o si terminará por desbordar los recursos y posibilidades de esta isla, que tiene algunas incertidumbres cara a futuro. ¿Amenazada por un turismo sin control?, aún están a tiempo de hacerlo bien.

Vamos con el itinerario. 

Días 1-4

Un vuelo con KLM Bilbao-Amsterdam (2h) y otros dos con Kenia Airways: Amsterdam-Nairobi (8h) y Nairobi-Zanzibar (1,15h.) nos evitó tener que pasar por el aeropuerto de Dar Es Salam, la ciudad principal de Tanzania. En caso contrario, habría que haber cogido después un vuelo interno a Zanzibar de 20 min (unos 100 usd) o un barco de 2-4h (40 usd) que dicen se mueve mucho si navegas por la tarde.

Como siempre, una Dormidina me hizo dormir del tirón durante 7h., para mí fundamental. A pesar de dos escalas "muy ajustadas" de solo 1,5h., las 6 maletas aterrizaron en Zanzibar (una cada uno, más dos “solidarias”) aunque ya estábamos preparados para un posible revés: llevábamos equipaje de mano de subsistencia por si acaso…
Mi madre tuvo asistencia en silla de ruedas gratuita en todos los aeropuertos hasta/desde pie de avión o finger, tanto a la ida como a la vuelta. A veces innecesario, pero siempre muy práctico (los de Ámsterdam y Nairobi son enormes…) y ventajoso.

En el aeropuerto de Zanzibar, en el que aterrizamos el 24/dic a las 9am, por ir mi madre en silla de ruedas nos llevaron a la sala VIP para rellenar el papeleo del visado de entrada (50 usd c/u) y, después de que cambiase algunos dólares por moneda local, tuvimos que sortear entre un calor y humedad tremendos a decenas de “maleteros” avispados hasta localizar el transporte que ya había contratado a través del primer hotel.
“Clásica llegada caótica a país africano” donde todos quieren ayudarte con tu maleta, que NO hay que soltar en ningún momento. Sonreir, no hacer caso y mantener la calma. Ya conocía de sobra este pastel de bienvenida...

De camino a Jambiani (1h) paramos en ZMMI, un supermercado de alcohol para hacer acopio de 4 botellas de vino blanco sudafricano, a buen precio (menos de 10 eur) que sumamos al Martini rojo que ya traía yo, además de aceitunas, frutos secos, aceite oliva, y varios sobres de jamón y lomo. Esto es ya un clásico.

Al atravesar en coche el Bosque de Jozani, ví como ponen curiosos puentes de cuerda uniendo los árboles a los dos lados de la carretera, lo que así evita el atropello de monos.


La llegada al hotel NUR BEACH en Jambiani, un pueblo muy tranquilo, se produjo en plena marea baja y fue impactante. Lo primero que hice: ponerme el bañador y caminar unos 600m. hasta el lejano arrecife (sandalias de agua imprescindibles, por erizos) y contemplar de cerca un espectáculo que me recordaba algo a Vilanculos, en Mozambique. La arena era tan blanca que te cegaba. La visión de 360º era sublime e inédita para mí: fue llegar y besar el santo.



Ciertamente, el fenómeno de las mareas en el Este resulta particularmente intenso y los paisajes marinos cambian enormemente para provocar un capricho de la naturaleza, con barcos encallados y unos atardeceres y amaneceres con colores de acuarela, únicos, y de verdad fuera de lo común, por la cercanía al Ecuador.


En Jambiani ves cómo las mujeres recogen almejas y algas para comercializar (uso en cosméticos, jabones y exfoliantes). El pueblo está a lo largo de la playa y, por el poco turismo, está aún sin deteriorar. Pocos vendedores ambulantes, menos “beach-boys” que en el norte y un ambiente tranquilo, relajado y privado en un entorno natural privilegiado. Los baños en la playa, con marea alta, por la tarde, te permitían jugar algo con las olas…



El hotel (https://www.nur-zanzibar.com/) era una gozada, pequeño y familiar, en primera línea, con una piscina flanqueada por solo 5 cabañas a cada lado (con ventilador, mosquitera y sin AACC), tenía su propia escuela de Kite-surf y un pequeño muro protegía de las olas en marea alta. Desayuno muy completo, comida razonable, buen wifi y empleados muy amables y simpáticos. 4D/4N en un reducto auténtico en el que unas noches (muy) estrelladas, la brisa y una temperatura perfecta (que no bajaba de 24º) hizo una estancia maravillosa con baños y paseos por la arena y visitas a otros hoteles/bares cercanos para tomar algo en los atardeceres. Cayeron innumerables “Kilimanjaro” (cerveza local de 0,5l.). Jambiani también tenía algunos garitos para tomar algo o cenar.




Diré que sufrí una estafa, felizmente resuelta a mi favor, al contratar este hotel a través de Hotelsclick.com (unos piratas que se quedaron con mi dinero, 100% pagado por adelantado en Junio, y con el de muchos otros afectados en España). Por suerte, al haber pagado con Visa -y tras cursar la oportuna denuncia a la policía- mi banco me devolvió el dinero en su integridad por tratarse de un fraude colectivo evidente. Menos mal. El Hotel (que no había cobrado) me mantuvo amablemente las fechas y el precio de mi reserva. Mil gracias!! (estuve al borde del infarto cuando solo un mes antes del viaje, recibí de Hotelsclick.com un escueto email indicándome que mi reserva de 4N –ya pagada- se había cancelado por razones técnicas. Jamás contestaron a mis emails. Hasta hoy, cabrones). Y lo que es inaudito: su web sigue funcionando, y las quejas aún hoy no cesan (https://es.trustpilot.com/review/www.hotelsclick.com). Mantente alejado de ellos.
Jambiani, pueblo y playa, nos encantó. Los atardeceres preciosos y los paseos por el pueblo y por la playa geniales, muchos niños, vaya cracks algunos... 

   


La localización en Jambiani nos permitió además movernos para conocer mejor el sur de la isla, con 4 momentazos, y dejando aparte una excursión que no quisimos hacer, como es la de avistamiento de delfines, muy agresiva, masificada y nada respetuosa, según había leído: a primera hora de la mañana, las lanchas les persiguen y, si quieres, te puedes lanzar en marcha… ufff a menos de 1m. de ellos.

Tampoco hicimos otras excursiones-chapa como la de las plantaciones de Especias u otras para ver monos en la selva… opiniones creíbles de otros viajeros eran bastante coincidentes en algunas experiencias prescindibles…


Excursión (alternativa a SAFARI BLUE)

Me tiraba un poco para atrás el hacer la famosa excursión Safari Blue (saliendo desde Fumba) en un barco con más gente con destino a la isla de Kwale, y preferí hacer en plan privado una excursión alternativa.

Fuimos a Kizimkazi y tomamos una lancha para ir a hacer snorkel y un clásico island-hopping a un pequeño atolón (que iba menguando a medida que subía la marea) entre las islas de Pungume y Kwale. 










Se trataba de un precioso banco de arena aislado: un islote blanco en mitad del mar con unos toldos para protegernos del sol mientras comimos. Paradisíaco al máximo, mucho marisco pero como siempre muy pasado y todo con el mismo sabor: lo abrasan, les da igual. Vistas de quitar el hipo, en medio de la nada.







Excursión a STONE TOWN y, desde allí, a PRISON ISLAND

Un inesperado cambio de guía de última hora, hizo que para la excursión a Stone Town + Prison Island (contratada a través del hotel) nos estuviese esperando Hamid, un zanzibarí que había vivido en Palma y que conocía España, Canadá… hablaba bien español y me evitó tener que estar traduciendo todo lo que decía. Genial. Pídeme su contacto si vas por allí, un tío muy majo y educado que por la calle iba saludando a todo el mundo….




PRISON ISLAND

La isla de Changuu, también conocida como Prison Island, de solo 800m x 230m, se encuentra a unos 30 minutos en lancha desde Stone Town, con cierto “oleaje”. Anteriormente, la isla era propiedad de un árabe y se usaba para el confinamiento de esclavos rebeldes, luego como una estación de cuarentena para las epidemias de fiebre amarilla.

La cárcel que aún se mantiene en pie se construyó en 1.893 y de ahí el nombre "ISLA DE LA PRISIÓN". En 1919, el gobernador británico de Seychelles les regaló cuatro tortugas gigantes de Aldabra. Actualmente, esta especie se considera vulnerable y hay una fundación dedicada en la isla que se ocupa de su bienestar. Hoy hay ya más de 300. La tortuga más antigua tiene casi 200 años y pueden pesar hasta 200 kg. Ya las ví en mi viaje a Seychelles de 2.010.


















STONE TOWN

Al regreso de Prison Island, comimos en Stone Town en la terraza del África House, un sitio precioso, clásico, con aires coloniales y muy recomendable, rodeados de ventiladores. Las vistas, chulas. Precio, bien.

Es el corazón histórico de Zanzibar Town, la capital de Unguja, con casi 1 millón de habitantes. Es un destino obligado en Zanzibar y un lugar mágico del que no me cansaría de hablar, fundada en el año 1.500 por los portugueses. Aunque brilla cada vez menos, aún mantiene su espíritu. Preciosa de descubrir a pie, vagando y perdiéndose por sus callejuelas tan atmosféricas y pintorescas, llenas de curiosidades y artesanías.





Pasear por sus bazares en un laberinto de callejones empedrados y ver la arquitectura omaní era una maravilla, con fachadas ruinosas y apuntaladas. A veces parecía una ciudad abandonada, pero de repente veías una calle llena de cuadros a la venta o a gente reunida y cantando en una plazoleta…
Además de pasar por el hotel Hyatt, donde va gente famosa (como Penélope/Bardem o Will Smith), vimos preciosos palacios blancos y almenados, propiedad de magnates árabes, y vistosas puertas de madera talladas a mano que nos dijeron simbolizaban una especie de escudos heráldicos de familias. Residencias de color pastel, de portugueses, mansiones de mercaderes hindús, una catedral anglicana, la mezquita de Kizimkazi y un fuerte portugués construido en 1.700 rodeado de jardines. Dicen que Stone Town ha cambiado poco en los últimos 200 años, desde luego parece sacada de una película antigua de aventuras, con una mezcla arquitectónica única que te hace retroceder en el tiempo.

No te sientes inseguro, siempre ves algún turista, y la mayoría de los edificios son de piedra coralina, de ahí que se le llame Ciudad de Piedra.

Por la tarde visitamos la casa donde nació en 1.946 Freddie Mercury, fallecido cantante de Queen (su padre era contable y entonces trabajaba en Zanzibar para el gobierno británico), y ahora es un hotelito sin demasiado encanto, con unas descoloridas y discretas fotos en la fachada. Una pena.



También nació en Stone Town en 1.964 Tracy Chapman (sí, aquélla cantante de “Talkin' 'bout a Revolution”), aunque luego se crió en Cleveland. Curiosamente, quizás por la condición sexual de ambos, un gobierno musulmán como el de Zanzibar no quiere poner en valor ni homenajear a estos dos cantantes zanzibaríes…

Y seguimos visitando otros sitios de interés, como El Palacio de las Maravillas que, aunque estaba cerrado por reformas (financiadas por el gobierno de Omán), no ocultaba su antiguo esplendor. Construido en 1.883, era colosal: fue el 1er edificio con luz de la isla…y con ascensor). Fue la vivienda del sultán Seyyid Said y ahora es el Museo Nacional de Historia y Cultura de Zanzibar.



En frente estaban justo los Jardines Forodhani, donde por la tarde se convierten en un gigantesco restaurante al aire libre, con todo tipo de comida y brochetas. Al lado, los niños se tiraban al mar en medio del calor.








Vimos también el Fuerte Viejo, la primera estructura defensiva erigida por los sultanes cuando tomaron la isla a los portugueses en 1.698. Ahora hay un teatro abierto donde jóvenes artistas montan espectáculos y hay muchos talleres de artesanías…



Fuimos a ver el Viejo Mercado de esclavos, un pasado terrorífico y vergonzoso. Y es que Stone Town fue sede de uno de los últimos mercados abiertos de esclavos del mundo, presidido por comerciantes árabes hasta que fue cerrado por los británicos en 1.873.
Muchos esclavos fueron enviados desde aquí en dhows hasta la China continental, tan apretados que muchos cayeron enfermos, murieron o fueron arrojados por la borda.

Debajo de la casa de huéspedes de Santa Mónica, decenas de esclavos, con mujeres y niños, eran encarcelados durante días en habitaciones llenas de gente con poco aire y sin comida ni inodoros. Incluso después de dos minutos allí abajo, bajo el techo bajo, ví que la atmósfera se me hacía venenosa. Impactante.
Leímos que los esclavos eran sacados afuera y alineados en orden de tamaño. Atados a un árbol y azotados con una rama que picaba para probar su temple, aquéllos que no lloraban o no se desmayaban eran luego más caros….

África tiene su parte de crueldad y sufrimiento, y estas historias –no tan lejanas- me resultan tremendas. Solo entre 1.832 y 1.873, Zanzibar fue el mayor mercado de esclavos del África oriental (entre 20.000 y 50.000 por año).




Ahora allí mismo está La Catedral Anglicana de la iglesia de cristo. El antiguo árbol de azotes está marcado en el altar por un círculo de mármol blanco rodeado de rojo para simbolizar la sangre de los esclavos.

La leyenda dice que los antiguos esclavos que fueron empleados en la construcción de la catedral cometieron un error: el supervisor, un obispo (que está enterrado debajo del altar), se ausentó un tiempo y encontró con que 12 pilares se habían levantado al revés. Decidió dejarlos, y así están hoy.



También había un homenaje al (explorador) Dr. David Livingstone, quien estuvo en Zanzíbar antes de su expedición póstuma. Un trozo de madera del árbol de Zambia bajo el cual se enterró su corazón, se convirtió en una cruz que cuelga en esta catedral. Y afuera, hundido en el suelo, hay una obra de arte: estatuas de tamaño natural de esclavos, portando cadenas originales. Mucho respeto.

Vimos por fuera, pero no nos dio tiempo a entrar, el famoso Mercado Darajani, lleno de frutas, verduras, especias, pollo, carne y pescado. Sin souvenirs, es el clásico mercado local africano donde el olor nauseabundo te tira para atrás y que por el contrario, a mí al menos, me resulta tan atractivo de visitar...

De camino al hotel, algunas instantáneas desde el coche...




PRIMER REPARTO DE MATERIAL (JAMBIANI)


A través de un empleado del hotel, conseguimos organizar discretamente un PRIMER reparto del 50% del material que habíamos llevado.

Fuimos en coche a una pequeña aldea al sur de Jambiani, muy pobre, donde ya nos estaban esperando decenas de niños ante la presencia de varias jóvenes madres, algo incrédulas ante lo que habíamos llevado, y la “abuela” del poblado, que nos dijo tenía 60 años y parecía ser la matriarca: enseguida conectó con mi madre, más aún al final cuando le regaló una de las 2 cachabas que había llevado a Zanzibar. Y es que las abuelas, como los niños cuando hablan idiomas diferentes, enseguida se entienden…

Un subidón y muy emocionante repartir todo lo que much@s amig@s me habían entregado, como en otros destinos, y viviendo de primera mano la felicidad y el tremendo barullo que se montó. Ropa, calzado, juguetes, coleteros, horquillas, pulseras, globos,… y muchas otras cosas de escaso valor que eran recibidas como verdaderos trofeos. El material escolar lo entregamos aparte y directamente al director de un colegio de la zona, que quedó muy sorprendido y agradecido.

Solo como anécdota diré que ciertamente, los repartos de material solidario que hicimos en Zanzibar tuvieron en común, a diferencia de otros países, un mayor lío organizativo, e.d., un mayor desorden y nerviosismo; difícilmente controlable por quienes supuestamente tenían que templar los ánimos de los niños, que nos terminaban literalmente rodeando y haciendo un pressing total en medio de un "asedio" verdaderamente caótico jaja que no terminaba de explotar porque duraba justo hasta que ya no nos quedaba nada por entregar… la verdad fue todo muy intenso, y tan satisfactorio...










Excursión a THE ROCK (Pingwe)


De camino paramos en Paje a cambiar de nuevo dólares en moneda local.

He de decir sobre The Rock, en Pingwe y a pocos km. de Jambiani, que tenía a priori serias dudas sobre si ir o no a visitarlo o si, si lo hacíamos, no comer allí y solo tomar algo.
Ello debido a algunas críticas, en ocasiones muy duras, leídas en algunos foros; que si es muy caro, que si no merece la pena, que si es un timo, que si es muy guiri… Ahora yo daré mi opinión: merece la pena 100%, siempre y cuando te pille de paso, e.d., ir hasta a Pingwe desde Zanzibar Town, o desde el norte (Kendwa/Nungwi) a lo mejor es algo de paliza y quizás para algunos no sea recompensa suficiente. Dicen que hay que reservar antes, pues siempre está a tope…Por internet, por favor.





Por qué es controvertido este sitio: hablamos de un restaurante de 12 mesas, sobre una roca natural, a pocos metros de la orilla, es un viejo y enorme trozo de arrecife, al que se accede andando o en barca dependiendo de la marea. Por fuera es salvaje e impresionante.

Nos encantó, fue un flechazo nada más verlo y era accesible por la arena pues la marea estaba muy baja. Un milagro de la naturaleza y desde luego es una atracción en sí mismo. Las vistas son sencillamente apoteósicas y nos tomamos unas cervezas en una increíble terraza exterior mientras decidíamos si nos quedábamos a comer o no ya que afortunadamente había justo una mesa libre. No lo dudamos demasiado: el lugar era icónico y definitivamente ameritaba. Por unos 30 euros (mucho allí, barato en Europa) nos metimos 0,5 kg de langosta a la plancha cada uno que estaba en su punto aunque –huelga decirlo- como siempre a años luz de nuestro marisco del mar Cantábrico.





Inaugurado en 2010, The Rock es, en cualquier caso, un gran negocio, con línea de ropa, bolsas,… y donde admiten tarjetas de crédito.
Con su propia web (http://www.therockrestaurantzanzibar.com/), tienes Moet, Don Perignon y cualquier licor que quieras. También te puedes gastar más de 100 eur en comer, porque tienen de todo.

Lleno de turistas que acuden desde todos los puntos de Zanzibar, creo que una simple visita para tomar algo ya merece la pena, y comer para mí también sin dudarlo, como algo extraordinario y dependiendo de tu presupuesto. Sus dueños cuentan también con dos hoteles cercanos….




Y como siempre, muy cerca del lujo, encuentras la vida local cotidiana...


Dias 5-8

Tras dejar el hotel de Jambiani, tiramos ya en un enorme taxi-Van, hacia el norte en dirección a Kigomani, pero quisimos hacer una parada en Kinyasini-Kibokwa para estar con una ONG que casualidad mi hija iba a visitar próximamente en India: Barefoot College (http://barefootcollege-zanzibar.org/), una organización con presencia multinacional que ofrece educación para mujeres que nunca antes han tenido esa oportunidad, enseñándoles habilidades prácticas en energía solar, apicultura y costura y proporcionando conocimientos que inspiran soluciones sostenibles y justas en África Oriental. Charlamos un buen rato con uno de sus responsables y fue una velada muy interesante y recomendable viendo sus instalaciones.

Hicimos un donativo y compramos miel.



Y así llegamos al segundo destino, el alejado Kigomani, cerca de Matemwe, y así al segundo alojamiento: La Villa de Victor (https://www.lavilladevictor.com/), un lugar de verdad fantástico y un “producto” exclusivo al fácil alcance de quienes –siendo 4 personas o más- quieren pasar unos días en una de las zonas rurales más auténticas de Zanzibar, y también más tranquilas. La casa, que alquilas entera, tiene piscina, tiene 5 enormes habitaciones (cada una con un diseño especial), ventilador, AACC...  y una cama gigante.
En nuestro caso, y superada una primera confusión al llegar (querían darnos dos habitaciones dobles), pudimos utilizar 4 habitaciones, lo cual me pareció lo más normal.

Por los toldos rojos se entraba al bar/restaurante...desde el que podíamos acceder a la casa por una puerta privada.





Los amaneceres (sobre las 6,15am) de la costa noreste, viendo las manadas de vacas caminando lentamente por la orilla del mar, configuraban un paraíso de postal y hacía olvidarte del handicap de tener que caminar mucho para bañarte en marea baja. En Kigomani, escuchabas la llamada a la oración en la mezquita, una gozada como siempre. Hicimos un par de salidas nocturnas por el pueblo, perdiéndonos entre callejuelas oscuras y sin asfaltar, solo con la luz de nuestros móviles y escuchando “Jambos” por todas las esquinas y oscuros rincones.











Al fondo, el atolón de Mnemba, que íbamos a visitar...





Este corto video comercial puede ayudar a imaginarse mejor cómo estuvimos en este alojamiento que reservé a través de Booking.com y que lleva solo un año funcionando. (https://www.youtube.com/watch?v=K1HV3cCn12M).

Una pasada, y con una muy buena relación calidad/precio en alojamiento y desayuno (muy completo). Pegado a esta super-casa, en la misma playa, había un pequeño restaurante, perteneciente a los mismos dueños: Paulette y Didier, abierto al público y que es perfecto no solo para los huéspedes de la casa sino para quienes, andando unos centenares de metros por la arena, salen de sus hoteles a comer o a cenar “rico”.


Paulette, una simpática belga-congoleña, es la “dueña” de la casa, muy amable y atenta. Habla francés y swahili, pero también se defendía en inglés. Buena cocinera, pudimos comprobarlo en el menú de El Bistro de Victor, fusión de inspiración europea, africana y oriental. Didier, un médico retirado. También estaba por allí su hijo, que chapurreaba español, y contaban con 3 empleados para limpieza, cocina,…

Aunque viven en la misma casa, no tienes la sensación de poca privacidad. Con acceso directo a la playa, particularmente, este establecimiento me ha parecido una bomba, por localización y por posibilidades. El wifi era excelente en toda la casa, aunque la TV y el DVD del salón están “de adorno”. Usamos la enorme nevera de la cocina para meter el vino blanco y el Martini rojo que llevé, los chocolates, y dos días cenamos sobres de jamón jabugo que habíamos llevado, con pan recién hecho comprado en la “panadería” del pueblo, plátanos…y vino blanco fresquito. Baños nocturnos en la piscina en un lugar, de verdad, de impresión.


Desde Kigomani estábamos muy cerca del (famosísimo y reputado) espectacular atolón de Mnemba, una isla privada (dicen que propiedad de Bill Gates), con hotel de 1000 eur/dia, que si bien no se puede “pisar” (so pena de fuertes multas) uno se puede acercar a pocos metros para hacer snorkel en los alrededores.

Suelo ser exigente con este tipo de sitios, y diré que posiblemente Mnemba fue otra de las "decepciones" del viaje... aunque fue un dia extraordinario: hicimos una excursión privada combinando snorkel con una parrillada de marisco en una playa cercana. Y digo “posiblemente” porque quien no haya hecho nunca un island-hopping (y yo llevo ya muchos!!) o haya buceado poco, le puede parecer que fue un planazo tremendo.

Pero la escasa potencia del motor de la lancha que nos llevó, todo el tiempo perdido en ir primero a la playa donde íbamos a comer después (para “reservar” la comida y el sitio), el snorkel tan por debajo de la expectativa (por favor!…) en varios puntos, muy masificado con un montón de barcos de turistas, el tiempo perdido con unos malhumorados “guardacostas” privados que nos retuvieron media hora (nosotros callados) a la espera de que nuestro guía les pasara unos billetes para pagar unas supuestas tasas de conservación, la mariscada tan “pasada” (langostas y langostinos casi deshidratados) y la vuelta al hotel, que se hizo “eterna” por el rodeo que hubo que dar con la lancha por la marea baja… hizo que si bien pasamos un formidable día de sol/lancha/playa, me quedase con la idea de que todo había sido MUY mejorable y de hecho le rebajé bastante el precio final al tipo que nos llevó (que pedía unos 42 eur por persona): ni rechistó.




Por tanto, y con respecto a Mnemba, del que podrás leer maravillas, quizás está preparado más para divers que para snorkeling (hablan de que se pueden ver tiburones-ballena de octubre a diciembre, tortugas, delfines, etc…), aunque creo que puede estar, como muchos otros lugares en el mundo, algo sobre-apreciado como reclamo. Quizás algún día hable de esto en un post ad-hoc (lugares sobrevalorados e infravalorados).
 Aun así, qué te parece este video corto? (https://www.youtube.com/watch?v=r1qpj_ezZd4). Mola, eh?.



Y es que el tsunami de Indonesia en Dic-2004 arrasó, además de la costa de muchos países de la zona, como India, Sri Lanka, Tailandia,…, también gran parte de los fondos marinos de lugares más alejados y que he podido visitar como Maldivas, Madagascar, Seychelles y… Zanzibar. Costará muchos años recuperar el estado anterior de esos fondos coralinos, por lo que has de bajar la expectativa si vas a conocerlos…











Tenía previsto, y lo vimos cumplido, el ir al mercado local de pescado en Kigomani a comprar un pez grande para ponerlo nosotros mismos al horno en (nuestra) cocina en la casa. Que buen plan!.

Esperamos a que llegase el pescado sobre las 12,30h y compré un pez recién pescado a anzuelo, de unos 2 kg., un “cole-cole” (pargo rojo), por unos 12 euros al cambio. Más fresco imposible. Nos dimos un festín y luego le dimos parte al chico que nos ayudó a comprarlo, que literalmente alucinó con cómo lo preparé, solo con ajito picado, sal y aceite de oliva virgen extra que como siempre llevo en mis viajes. Delicioso.




El día que salíamos ya hacia el norte (Kendwa y Nungwi), fuimos antes al poblado de Kigomani a hacer el SEGUNDO reparto de ropa, juguetes y material escolar, con la ayuda del empleado de LVV.


Comenzamos por el colegio, al que a mi madre, y a todos, nos costó algo acceder bajo un calor de espanto, cuesta arriba y con mucho peso.
El profesor nos hizo una presentación de sus actividades y nos propuso hacer una donación en metálico, que no dudamos en realizar. Luego repartimos parte del material escolar en un aula pero continuamos con ropa por varios otros puntos del pueblo, donde parábamos cuando veíamos grupos de madres con hijos.

Algún momento de tensión, por el revuelo que se creaba y nosotros, atentos a todo lo que pasaba a nuestro alrededor, tratábamos de mantener la calma, sonreir y ver cómo repartir a quien realmente más necesitar más: la pobreza de algunos niños era extrema.
La sudada fue tremenda por estar llevando dos pesadas maletas con todo el material… pero luego todos respiramos con satisfacción por el trabajo realizado, por cierto igual de caótico que Jambiani: desorden y mucho barullo.
























Dias 8-10

Era 31/dic y tiramos ya para el Norte, quizás más interesante para un turista y menos para un viajero.

El objetivo era llegar a KENDWA sobre las 13h, donde íbamos a estar 3D/2N en A+D en el Hotel Natural Kendwa Villa (http://www.naturalkendwavilla.com/?lang=en), regentado por italianos, un establecimiento con muy buenas críticas pero muy caro para lo que ofrecía. No había más para esas fechas… estábamos en el destino más top de Zanzibar.

Tenía claro de antemano que en esta parte de Zanzibar es “donde menos días había que pasar” y solo reservé 2 noches…. aunque fueron en realidad 3 días. Pensé en que los que en Zanzibar solo visitan el Norte no se imaginan lo que se pierden en el Este y el Sur. Casi mejor.




De Kendwa había leído que tenía las playas más bonitas de la isla, tranquilas, menos ventosas y sin estar afectadas por las mareas (pudiéndote bañar cerca de la orilla en cualquier momento del día). También sabíamos que íbamos a poder ver las puestas de sol desde una posición privilegiada, a diferencia de los días anteriores en la costa Este, donde lo que veíamos perfectos eran los amaneceres.

Desde nuestro hotel, había que andar 5 min. para bajar por un caminito asfaltado a la playa. Este camino se adentraba por un club privado y famoso (hotel + restaurante/chiringuito) llamado Kenwda Rocks. El acceso era gratuito para nosotros porque nuestro hotel nos dio unas pulseras (que de otra forma costarían unos 10 euros/dia). Con ellas tenías acceso a la playa y al restaurante del Kendwa Rocks. En fin, debo decir que no estaba mal pero la verdad a mí me sobraba toda la gente que había, la música y el barullo, aun reconociendo que era entretenido ver cómo estaban preparando la Nochevieja; de hecho fue allí mismo donde cenamos en plan buffet.

Los paseos por la playa eran una maravilla, vaya fotos, eh?.
Me recordaba, sin olas, al Lago Azul de Fiji. El color del mar y la quietud te dejaban hipnotizado.

El problema es que no estás solo, como en las playas que habíamos visto días antes…y es que había cantidad de hoteles. Tremendo, aunque sin llegar a estar abarrotado. Respecto a los baños he de decir que había algunas zonas en las que había una especie de medusas muy pequeñas, como gusanitos transparentes que, si bien no notabas picor en la piel, te quedabas algo intranquilo. También estaban en la arena. Sin más.


Una ikurriña en este barco???








 
La Nochevieja fue muy animada, muchísima gente (más extranjeros que locales) y musicón en la misma arena, pero terminamos muertos: a la 1 en la cama…. 





Al día siguiente, y de nuevo en Kendwa Rocks, nos hicimos fuertes en unas tumbonas y dedicamos el dia entero a descansar en la playa, comprando artesanías en algunos chiringuitos de la playa y finalizando con un muy agradable paseo en barco para ver una puesta de sol acongojante y un baño espectacular tirándome desde el barco. 


Una buena parlada a bordo con uno de los beach-boys sirvió para enterarme de muchas cosas del país e inquietudes de la gente.






Cenamos en un restaurante italiano de Kendwa donde creemos que la salsa rosa de un cocktail de gambas pudo ser la culpable de una diarrea muy potente que nos afectó a todos. Con todo el cuidado que habíamos estado teniendo…!!. Fortasec, suero y listo.

Al día siguiente (2 /Enero) disponíamos de mucho tiempo hasta las 17h. en que un taxi nos iba a llevar a llevar a Stone Town (42 eur, en 1,5h.), donde tendríamos que “hacer tiempo” hasta las 3,40h en que salía nuestro vuelo a Nairobi (Kenia). El Hotel de Kendwa nos permitió dejar las maletas en una de nuestras habitaciones para poder ducharnos y cambiarnos de ropa antes de ir ya a Stone Town. Menos mal.

Así cogimos un taxi (7 eur) y nos fuimos a pasar el día a NUNGWI, a escasos 4 kilómetros de Kendwa y quizás la zona más “mochilera” de Zanzibar.

Recalamos (recomendados) en un buen sitio de playa, Cholo’s Bar, que tenía tumbonas y donde pudimos comer algo a la sombra. La playa igualmente preciosa, también sin olas, pero quizás no tanto como la de Kendwa, desde la que al parecer se podría haber llegado andando por la orilla... entre calas y en marea baja.

El pueblo de Nungwi es una pequeña aldea marinera, sin asfaltar, gente descalza, con pinta de tener ambiente nocturno, muchos bares y alojamientos para gente joven. Mucho turista italiano. Más vendedor ambulante por la playa, Jambo, my friend!.






Mi hija y yo dimos un paseo por la playa de varios kilómetros, de arena limpia, y terminamos colándonos (entramos por la puerta principal, descalzos y en traje de baño) en un fabuloso resort de 5* (Essque Zalu Zanzibar), con un enorme embarcadero y unas vistas de la costa más que impresionantes, y donde tomamos unas cervezas que pagamos en metálico… el regreso fue peor porque la marea había subido, estábamos descalzos, y hubo que volver en taxi.





En Stone Town, ya de noche cuando llegamos a las 18,30h, nos esperaba de nuevo Hamid, el guía español que conocimos una semana antes, y a quien encomendé que nos tuviera “entretenidos” antes de ir al aeropuerto sobre la 1h.

Eran muchas horas, así que volvimos a callejear por los laberintos de este casco viejo tan increíble.









  

Tomamos varias cervezas, últimas compras, y fuimos a cenar a uno de los mejores lugares de Stone Town: el 6 Degrees South. 
Claramente para turistas, fue una buena opción para llevar a mi madre, amplio, ventilado, con terraza.
El único problema fue que pedimos un par de chuletones e insistentemente los pedimos (con ayuda de Hamid) “casi crudos”, e.d., muy poco hechos. Bien, fue como si hubiésemos dicho justo lo contrario: estaban demasiado hechos. ¿Alguien lo entiende? (pidieron disculpas y la culpa, como siempre, del cocinero). Lo mismo pasó con unos langostinos y pollo que iban en la comanda. Ahí lo dejo. No es casualidad.

Llegamos al aeropuerto y aún estaba cerrado a esa hora (1am). Algo cansados, tuvimos que esperar a que lo abrieran y ver después cómo los agentes de aduana te vacilaban con el pasaporte y te abrían las maletas en busca de conchas… o eso decían. Parsimonia total.

En medio de todo, nos tuvimos que cambiar de ropa antes de facturar las maletas: el frío europeo nos esperaba. En fin, “el lío normal al salir de un aeropuerto africano”, mi madre de nuevo en silla de ruedas y una larga espera en un aeropuerto de juguete con un duty-free (también de juguete) en el que se duplicaba o triplicaba el precio (en usd) de las artesanías típicas de Zanzibar. Un robo para turistas despistados.

De nuevo, 1h a Nairobi con Kenia Airways pero, en esta ocasión, con 3h. de escala hasta coger un vuelo con AirFrance a Paris (8,30h.) en el que había reservado en la primera fila de una clase intermedia llamada “Premium Economy”, una gozada, “casi” como Business. Yo, con mi Dormidina, me quedé roque ya antes del despegue, y calculo que dormí del tirón más de 7h.
Llegamos a Bilbao el 3/enero y el frío (4º) nos dejó paralizados, haciéndonos recordar de dónde veníamos…
En suma, ha sido un viaje potente y variado en el que lo más importante ha sido viajar con mi madre, mi hermana y mi hija, y poder vivir en familia experiencias que jamás vamos a olvidar y que sobre todo para mi madre han sido muy novedosas e impactantes. 

Claramente me quedo con la costa Este de Zanzibar, pero no me arrepiento de haber ido al Norte porque no haber estado en Kendwa y Nungwi hubiera significado dejar de lado una zona del Índico afamada y muy renombrada por sus playas, y había que conocer también el lado más “comercial” que le ha dado a Zanzibar su fama mundial. Y así poder luego opinar. Hay que ver todo.

Con un itinerario y una programación de actividades/excursiones adaptado para la ocasión, me atreveré a decir que no ha supuesto cambios relevantes respecto a lo que yo mismo hubiese planificado sin mi madre, lo cual dice mucho de su capacidad de adaptación, que ha sido asombrosa… aunque fui “trabajando” con ella semanas antes para que se fuese mentalizando, cogiendo fuerzas y leyendo mucho sobre lo que se le avecinaba…y esto contribuyó a una mayor tranquilidad sin menoscabo de continuos momentos de emoción y sorpresa... 

Sí diré que a mí me hubiese encantando haber visitado Pemba y Mafia. Pintaza máxima. Son las otras dos islas principales de Zanzibar, con mucho menor desarrollo turístico y previsiblemente igual o más bonitas y auténticas por su aislamiento…me lo apunto a futuro, nunca se sabe.


Un viaje "para todas las edades" que incluso casi me atrevo a prescribir a quienes tengan también la oportunidad, imperdible, de querer y poder viajar con personas "mayores" (con un mínimo de inquietud/ilusión) a un destino fácil, menos convencional y fuera de circuitos turísticos y grandes hoteles todo incluido (horror), y en el que no se requieran grandes esfuerzos físicos: solo curiosidad, espíritu y ganas de conocer realidades diferentes a las del 1er mundo, en un entorno humilde pero rabiosamente paradisíaco, que termina por convencer incluso al viajero más exigente o experimentado. 








Y es que creo que este ha sido un viaje que cualquiera podría hacer con "abuelas" sin graves impedimentos. Un destino que mezcla descanso con dosis razonables de aventura y contacto con el mar y que permite conocer de cerca un país africano tranquilo, con seguridad, excelente clima y una adecuada infraestructura de alojamientos y excursiones.

Ama, maite zaitut... oso ausarta zara.
 



Dejo de nuevo el video del viaje en HD.
https://youtu.be/Kv5sPuii3To


Para mi próximo viaje vuelvo “al lío”. Se acabaron las "bromas".
Y es que tengo a dos países, Etiopía y Yibuti, como objetivos prioritarios para 2019.

Un país seguro, con una naturaleza prodigiosa, lleno de maravillas históricas, pueblos orgullosos y mucha aventura esperándome.
Ya estoy preparándome un itinerario…y posiblemente vaya solo, al igual que a Iran.


13 comentarios:

  1. Una vez más, es un placer leerte :)

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  2. Una vez más, es un placer leerte, me descubres mundos nuevos.

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  3. Una vez más, un placer poder leerte Óscar. Como siempre muy ameno el relato, muy bien documentado y con tanto detalle que se percibe casi como propio. Enhorabuena por el viaje, por la pasión que emana del mismo y por esa montaña de solidaridad.....Y tu ama una campeona por cierto. Un abrazo

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  4. Gracias!!, me levantas el ánimo, joder. Debo confesar que este destino me ha sorprendido. Más de lo que esperaba. Ha sido un viaje "fácil" y muy agradable. Y el vivir aventuras junto con mi madre ha sido todo un regalazo que me ha multiplicado los efectos de esta nueva experiencia africana. Africa me enamora y reconozco estar muy pillado. Todo lo que me queda por conocer...
    Fuerte abrazo

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  5. Hola!! Me puedes decir donde cogiste la excursión en solitario de safari blue!?? Cuánto rato está en lancha??

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  6. Hola Unknown (...)
    La reservé en el hotel (https://www.nur-zanzibar.com/) y la lancha tardó menos de 1 hora en llegar.
    Saludos,

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  7. Hola!! Estaremos en jambiani y me gustaría saber con quien coisteis la excursión safari blue desde el punto más cercano en lancha de jambiani

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  8. Lo siento!!! He visto que ya me contestaste!!! Geacias

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  9. Perdona!!ya me contestaste!!! Graciad

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  10. Hola Oscar, te pregunto por comentarios si serías tan amable de facilitarme el contacto de Hamid ya que vamos en Enero a Zanzibar y contar con alguien que hable español estaría fantástico. Me ha encantado este relato y desde luego la compañía inmejorable. Saludos, Pilar y Paco

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    1. Hola Pilar, hola Paco. Gracias!
      En 1er lugar enhorabuena por vuestro blog https://www.turisteandoelmundo.com/, un excelente trabajo y unas maravillosas experiencias.

      El Viaje a Zanzibar fue muy especial y es que hay formas diferentes de abordar ese tipo de destinos... yo os recomiendo ir por libre.

      Os contesto, Hamid es un chico tanzano que vivió algunos años en Canarias, de ahí su dominio del castellano. Le veréis en mi video de Zanzibar. Musulman, muy animado y de confianza, estaréis en buenas manos. Podeis decirle que le llamáis de mi parte. Su nombre "español" como él dice es Juan...
      Apuntad: +255 65847 8473 (movil y whatsapp)

      Saludos y ánimo para seguir viajando como lo hacéis.

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    2. Muchas Gracias Óscar, El viaje lo hacemos por libre y estaremos 9 días, los pasaremos en Stone Town y en Matenwe, estamos todavía mirando que hacer y para algunos traslados y lugares necesitaremos coche y conductor, si habla un poco de español mucho mejor. Pero fíjate que una de las cosas que más me preocupa es que soy alérgica al marisco y cuando veo tanta langosta me pica todo!!!!.
      Contactaremos con él y ya te contaremos qué pasa. Gracias por tus palabras a nuestro blog, ya ves que estamos bien entraditos en años pero ganas e ilusión no nos falta.
      Disfruta de tu próximo viaje y estaremos atentos a tu relato porque en nuestro pensamiento está el destino.
      Feliz Navidad.

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