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jueves, 21 de junio de 2001

COLOMBIA 2001 june

Este fue el 1er viaje a Colombia de los tres que hemos hecho ya. En los aeropuertos rezaba un lema: "Colombia. El riesgo es querer quedarse". Efectivamente.

En aquel momento, reconozco que nos daba algo de respeto pero nos invitaron unos amigos colombianos, a quienes adoramos, y todo fue muy fácil: 2 semanas, 3 dias en Bogotá, 2 en Cartagena de Indias y 7 en el archipiélago de San Andrés y Providencia, dos pequeñas islas colombianas en el Caribe que están a solo unos 200 km de la costa de Nicaragua (que de hecho las sigue reclamando) y a las que regresamos 9 años después para comprobar que hay lugares paradisíacos en el mundo que afortunadamente se conservan vírgenes con el paso del tiempo (mucho más interesante la pequeña Providencia, que San Andrés, con más turismo). Pagas un impuesto a la entrada.

 
A 700 km de la costa colombiana, uno vé cómo las influencias de ingleses, españoles, piratas y corsarios se mezclaron para dar como resultado una cultura rica que se mueve mucho más al son del reggae, que de la salsa y el vallenato: esto ES pero NO ES Colombia.
Apenas llueve y la temperatura media es de 28 grados.

Es sin duda un destino perfecto para disfrutar de la playa, practicar deportes náuticos, bucear, hacer ecoturismo y también tomar ronsitos. Nadie debiera de dudar, quien quiera elegir un destino caribeño de descanso, en ir antes a San Andrés y Providencia, que hacen palidecer a cualquier otro destino famoso de la zona: cerca de cuarenta sitios para bucear; playas de arena blanca y suave, tranquilas y seguras; un mar azul pero que también es verde y de tonos lila… desde el avión, la tarjeta de presentación de este archipiélago es su (famoso) "mar de siete colores". 

Es otra Liga.

Verás mejores fotos en el 2º viaje (diciembre 2010).


CARTAGENA DE INDIAS

Los colores de las fachadas de casas de más de 400 años enseguida nos llamaron la atención, A solo 45 min. de avión desde Bogotá, nos encontramos con una ciudad, Patrimonio Histórico de la Humanidad, fundada en 1533, que aún conserva la arquitectura colonial de sus construcciones y dicen que el conjunto de fortificaciones más completo de Sudamérica. El centro histórico que encierran las murallas (11 km!!) de Cartagena es el alma de esta ciudad, y exploramos el Castillo de San Felipe, paseamos por sus calles laberínticas y vimos el Palacio de la Inquisición y la Torre del Reloj.
Francamente la playa no nos gustó demasiado, ni tampoco los vendedores que te están molestando permanentemente. La gastronomía fue excelente (una cena de lujo en un restaurante con música "cubana" en directo!). Lo mejor, quizás una movidita excursión de casi 2h. en un pequeño ferry  a las Islas del Rosario. Grandioso. Comimos (en vaso de plástico) un ceviche de ostras delicioso. Desde el norte de Bali no habíamos visto hasta este momento nada parecido en cuanto a fondos marinos.

SAN ANDRES

Mucho más turística que la aislada Providencia, aunque sin ser algo exagerado. El primer día, es bueno dar una vuelta a la isla (1 hora aprox.) para familiarizarse con el lugar, y las mejores opciones son los carritos de golf y las motos. La oferta hotelera es importante y hay para todos los precios y gustos.
Hay dos sitios especiales: Parque Regional Johnny Cay, a solo 15 min. en lancha se llega a este islote muy famoso por su playa y el ambientazo que hay. Y Haynes Cay- Rose Cay (Acuario), estos dos pequeños cayos, a 5 min. en lancha reciben el nombre del cordón coralino que bordea uno de sus costados y que permite que este lugar se convierta en un acuario natural (de hecho se puede cruzar caminando pues la profundidad del agua no excede de medio metro).

La Cueva de Morgan, el Hoyo Soplador (impresionante, un bufón que casi te levanta del suelo), La Piscinita (petada de peces) o Rocky Cay (paseo por el agua hasta un enorme barco oxidado medio hundido), son solo algunos de los atractivos de esta isla.

El Rondón es el plato típico de allí,  que se prepara con siete ingredientes principales; papa, plátano, yuca, ñame, leche de coco, caracoles y pescado, lo que hace recordar el mar con sus olores y sabores. 

Es además zona libre de impuestos. Es muy seguro. Es un lugar al que si vas, vuelves. Apoteósico.

PROVIDENCIA

Más interesante aún. Se puede ir en catamarán (8 horas) desde San Andrés, pero la avioneta es rápida (25 min.) y barata.
Playas vírgenes de arena blanca, aguas cristalinas, viajar a Providencia en el Caribe es todo un privilegio. Con una población de tan solo 5.000 hab., y una docena de pequeños hoteles y una tierra casi sin explotar, la Isla de Providencia es el vivo ejemplo de cómo pudo ser el Caribe de antaño.
La mayoría de las Islas en el Caribe han sobre-explotado sus recursos y con ello han perdido gran parte de su cultura, hoy están sobre-pobladas por hoteles de lujo, que han destruido su esencia y han relegado la cultura caribeña. Un caso aislado sigue siendo la Isla de Providencia que ofrece un viaje más especial y único. La viva muestra de como fue el Caribe antes de ser invadido por turistas: maravilloso, relajante, amigable, vibrante y apasionante. Allí los lugareños hablan una especie de dialecto.
Los que viajan a Providencia se encontrarán con la tercera más larga barrera coralina del mundo, los 255 km2 de esta barrera coralina hacen de la isla un sueño para buceadores (que no es nuestro caso). Disfrutamos de la tranquilidad de sus playas, haciendo mucho snorkel, y también de la gastronomía, deliciosa. Lugares como Santa Catalina, Aguadulce el Puente de los Enamorados, la cabeza de Morgan, Cayo Cangrejo (insuperables vistas!) o la Barrera de Coral son lugares mágicos y llenos de encanto.

BOGOTÁ

Nos alojamos en casa de nuestros amigos y hicimos un recorrido comenzando por La Candelaria, barrio histórico de Bogotá donde vimos la arquitectura colonial mientras caminábamos por calles empedradas. Luego fuimos a la Plaza de Bolívar, hogar de algunos de los edificios más antiguos de Bogotá. Mientras caminábamos por la plaza, vimos la Catedral Primera, el Palacio Presidencial y el Capitolio Nacional. Pasamos por el Museo de Botero, donde debe haber más de de 100 obras del famoso artista Fernando Botero. Vimos el Museo de Oro, hogar de las mayores colecciones de obras de oro prehispánicas del mundo, e hicimos un precioso recorrido en teleférico panorámico al Monte Monserrate, un lugar de peregrinación por albergar el Santuario de Monserrat, con unas impresionantes vistas panorámicas de Bogotá desde la cima.

Bogotá nos gustó mucho y nuestros anfitriones eran fantásticos. Una noche salimos a un famoso y caro restaurante a cenar carne (jaja, para beber, cubatas!!, increíble), muy divertido, con música en directo.

Exploramos también los alrededores de Bogotá en salidas a Villa de Leyva, espectacular con su arquitectura colonial y calles adoquinadas. Por el camino, paramos en el Puente de Boyacá, donde tuvo lugar la Batalla de Boyacá en el siglo XIX y que llevó a que Colombia consiguiera la independencia de España. También visitamos Ráquira, donde vimos mucha artesanía local y cómo se hacía la alfarería.
Cuando llegué a Zipaquirá, me quedé alucinado con la Catedral de Sal, una impresionante iglesia, construida dentro de los túneles de una mina de sal, que abrió sus puertas en 1954 y reconstruida en 1991 (cuando se retiraron 250 000 toneladas de sal). Esta impresionante estructura es verdaderamente una visita obligada, tremendo!.































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